Aprender a caer de pie.

Nos descubrimos como extraños y ya no reconocemos esas manos, ese tono voz que sale de los labios, de un momento para otro es como si todo lo que un día estaba predeterminando a seguir como todos los días, indefinidamente uno tras de otro de una forma mecánica e infértil, simplemente se aburriera y cambiara de dirección, de gustos, de temas de interés, solo se necesita que en una hora, uno de ellos salte de su lugar cómodo y consagrado para exponer esas rarezas que hoy no se de donde salieron, me pregunto en silencio ¿en qué momento se adhirieron, qué necesidad me llevo a pensar en eso para creerlas como una verdad irrefutable?. Todo ahora carece de un sentido, pero la respuesta parece ser solo una, todo se desbordo y ahora solo queda esperar, solo es paso del tiempo puede sanar.

Frente a esto el escritor inglés, Jonh Donne decía “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

Todo se dobla pero no se termina de romper, se oxida, lo corroe un tono anaranjado, amarillento y café pero sigue ahí en silencio en un rincón del pasado, del futuro y el presente, esto hace que se mire ese momento crucial en el que ya nada siguió como era antes y esa fermentación de como debía de ser: logre esa sensación que me enloquece, que me endurece y me hace creer que vale la pena insistir con terquedad, con rabia aunque ahora todo parezca políticamente correcto, insistir hasta que el agua llegue al cuello y ya no defienda o defina lo que alguna vez fui, por que lo único seguro es que ya no será, ni podrá volver a ser.

Extrañar la cotidianidad de la vida, es extrañar el café, el cigarro, la conservación intensa, el debate, pero sin hundirse en “ismos” de antaño que no solucionan el problema de fondo. Es saber que nada se logra con lamentaciones o lagrimas, que solo se puede o se debe seguir en pie, firme dispuesto a aguantar, tener la certeza que eso es lo único seguro que vendrá.

“Sigo en pie /por latido/por costumbre /por no abrir la ventana decisiva/y mirar de una vez a la insolente/muerte/esa mansa/dueña de la espera. Sigo en pie/por pereza en los adioses/cierre y demolición/de la memoria/no es un mérito/otros desafían/la claridad/el caos o la tortura /seguir en pie /quiere decir coraje. O no tener donde caerse muerto.” Escribió Mario Benedetti.

Publicado por

ESCACHAR

Blog de pensamiento crítico, feminismo, periodismo.

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