Salir de si, es salir de casa; es ponerse a ser otro, en un país que uno mismo funda, escribe y establece.

Uno siempre tiene que empezar de cero, es importante tener una cierta incertidumbre, por momentos solo hay conexiones novedosas y en otros todo queda en un terreno llano y seco. No se avanza, son momentos, por más que se pueda retroceder en instantes de dudas o de desastres ya que nunca se esta seguro del todo. Uno avanza relativamente. Pero siempre se mantiene un movimiento.

El camino lleva a buscar el margen, otras opciones se bifurcan, se dividen, otros estallan, levanta polvo tras su explosión, se realiza una apertura a nuevas posibilidades. Enrredar en vez de romper, darle vueltas a paréntesis necesarios para poder andar. La esencial soledad es necesaria ante la vida cotidiana, estamos seguros de la dificultad que implica estar concentrado en lugar de ser hipnotizado por ese monologo constante, vivir una ausencia total de hipocresía, construir una maquina en la mirada, que vea y sienta donde todo lo que parece árido y falto de esperanza. “La tarea de la buena escritura es darle calma a los perturbados y perturbar a los calmados”decía David Foster Wallace. Después de todo esa forma de decir esa la forma de retener ese momento de elevación, no de superioridad si no de placer que solo dura unos instantes y luego se va. Alejarse del filtro de cumplimiento ante el otro, en un proceso de rendimiento donde se obedece a una sociedad positiva sin errores o imperfectos. Hoy la toxicidad hace que cualquier cristal estalle en pedazos, no nos acompañamos, esperamos el tiempo suficiente en silencio para entender que en esa otredad es donde existe el camino. La otredad necesidad brillar con su luz propia sin que ello nos moleste. Es una necesidad de espacio y tiempo, para poder ser.

Leer detenidamente requiere decir que en la contemporaneidad se asume la actitud de un desvalido o superior en vez de leerlo de manera individual, mirar sin condescendencia el pasado, ver que en realidad no se ha mejorado nada que aun seguimos en lo mismo. Desprenderse de un contexto, de la bibliografía y las listas. Esos aparatos críticos son estériles mientras los aprendices se pierden a la oportunidad de creación o comprensión del sentido que tienen los textos antes, ahora y en el futuro. Solo hay que permitirse estar entregándose a si mismo en la practica constante. El amor te transforma en ti mismo, escribir del amor y estar enamorado, son solo unos fragmentos del discurso, de ese instante donde se transforma en uno mismo hacia una vida nueva que no morirá, siempre trascenderá lo que es en ocasiones puede ser agotador.

Estamos buscando formas de decir el presente, contemplar el arco y el drama de cada día en el que todas o muchas de las incertidumbres nos hacen pasar el tiempo de otra forma. Entre esto tenemos letras en común. “mi proyecto … es multiplicar por todas partes, o bien en todos los lugares donde sea posible, las ocasiones de sublevarse no forzosamente ni siempre bajo la forma común, con quince millones de personas en las calles. Uno siempre se puede sublevar contra un tipo de relación familiar, personal, amorosa, sexual. Uno puede sublevarse contra una forma de pedagogía, uno puede sublevarse contra un tipo de información” decía Michel Foucault. 

“Ahora estoy solo. Completamente solo, no.

todavía delante de mi esta es la idea que aguarda”. J.P. Sartre.

El campo de acción puede ser el de la desobediencia

Hoy es necesario cambiar el foco de la atención para otro camino, ya somos muchos en diferentes continentes que se cuestionan ¿cómo pasar a desobedecer?, no más estar pendiente a la mirada de los pares, ignorar los medios de una corporación qué reproduce violencias sistemáticamente en la sociedad de diversas formas como la muerte, pobreza e in equidad. “Se origina una potente tensión derivada de la falta de equilibro igualitario, el que recibe más de lo que puede dar se va, abandona. Y ¿cómo es esto posible? Se produce una auto-exclusión o censura de alguna manera”.

Este es un proyecto en conjunto de hombres y mujeres que debe llegar a ser replicado.

Abrir los ojos para encontrar una lucidez para las relaciones como sociedad, pide un quebranto al esquema que fundamenta el control sobre los cuerpos solo esas victorias pueden ser actos que proporcionen libertad al conjunto, en general la deconstrucción de patrones para la sociedad no solo para un género o un sexo que marca un genital esto genera un equilibrio necesario, al desmitificar la masculinidad, casi que llevándolo a un sentido genital se puede evidenciar mucho mejor pues solo con un pie adentro y otro afuera del orden se puede ver la realidad tal y como es.

La lealtad biológica como mecanismo de defensa.

Tirar a abajo la pesada regla que presiona, victimiza la primera persona en orden de secuencia que es victima de este orden impuesto, como acto pedagógico, es necesario sufrir una perdida vincular, por medio de este verbo transitivo que nos indica: Unir cosas inmateriales de manera firme o duradera, para soportar la violencia en sus cuerpos para después reproducirla replicandola generación tras generación, es allí cuando escuchamos en silencio a Rita Segato dictaminar: “la primera victima del mandato de masculinidad son los hombres”.

Es necesario aprender el dolor en carne viva.

“La ansiedad provocada es mínima en la desensibilización sistemática, porque las escenas son imaginadas en vez de reales, porque están dispuestas de una forma muy gradual, porque la progresión es demorada hasta que cada ítem precedente pueda visualizarse sin ansiedad y, lo más importante, porque el paciente está completamente relajado mientras imagina cada escena”. Harold Leitenberg, 1983.

Se produce una reducción de la empatía, la educación masculina es reduccionasta limitando las posibilidades de afectos en los hombres .

El entrenamiento policial o militar buscar testimoniar una crueldad dolorosa para poder ejercerla contra los enemigos de la sociedad. Poda una sensitividad profunda en cuanto a la censura frente a aspectos poco usuales al ojo vigilante. El papel en las luchas feministas y patriarcales es escuchar el llamado a desobedecer el mandato de crueldad que nos muestran las mujeres. El primer sujeto dócil a la ley patriarcal son los hombres. Reduciendo esta capacidad de atención natural de las personas a emocionarse ante la belleza y los valores estéticos o ante sentimientos como el amor, la ternura o la compasión. Parece entonces que amar es la manera de desmontar esta estructura que requiere de consciencia, de persuasión centrando la maquinaria de artefactos violentos en el blanco, esta que entiende la masculinidad como titulo que se aprueba mediante la capacidad de control sobre los cuerpos por medio de una estructura corporativa que juzga, evaluá, califica, se debe atravesar determinadas formas, como la capacidad de dominar la vida, estos son adjetivos necesarios para la masculinidad. Disfrazarse de hombre nos hace cumplir las evaluaciones que se deben reprobar. Esta desobediencia a la presión de las miradas de los pares dentro de esta corporación es una forma de generar el cambio para aprender formas benignas de relacionarse con los demás.

El juicio popular y el juicio legitimo del Estado son los que manejan una forma el justo proceso lejano al proceso occidental moderno, esto ayuda como instrumento ante la impunidad, esa escucha de sospecha puede trascender en el tiempo normalizando la impunidad.

Algunos varones se suicidan, dan un salto la vació para darle la espalda al mandato de masculinidad, pero nadie lo sabe con certeza, nunca hay respuestas: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio”. Los contextos carcelarios, clínicos y académicos formaron el escenario laboral que controla los cuerpos ante la impunidad, para defender intereses ajenos, para parecer uno de ellos.

¿Tribunales comunales de justo proceso establecidos, en donde se escuche el contradictorio son propuestas que pueden generar cambio en medio de un mundo desinformado?: Exponernos a la desobediencia nos permite una segunda oportunidad para evitar los linchamientos sumarios que hoy trae segregación entre colectivos estructurados por el orden patriarcal, político y social el punitivismo que quiere muertos no nos lleva a ningún lado, solos nos sigue reduciendo.

Disolver la replica especular.

El punitivismo yace de un error jurídico que tiene como premisa una discriminación positiva, por eso las cárceles son ocupadas por negros, mestizos, pobres de casi toda América latina en razón de su historia, frente a los pueblos vencidos que merecen presencia en la memoria colectiva y garantías para ejercer el cambio con rigor se le atraviesan formas de ser impuestas que no nos permiten cambiar en la cotidianidad por medio de la introspección es posible sanar y cambiar entendiendo cada día como una nueva oportunidad.

Link Conferencia Rita Segato: https://www.youtube.com/watch?v=rR2J9W47rhA&feature=youtu.be

Aprender a caer de pie.

Nos descubrimos como extraños y ya no reconocemos esas manos, ese tono voz que sale de los labios, de un momento para otro es como si todo lo que un día estaba predeterminando a seguir como todos los días, indefinidamente uno tras de otro de una forma mecánica e infértil, simplemente se aburriera y cambiara de dirección, de gustos, de temas de interés, solo se necesita que en una hora, uno de ellos salte de su lugar cómodo y consagrado para exponer esas rarezas que hoy no se de donde salieron, me pregunto en silencio ¿en qué momento se adhirieron, qué necesidad me llevo a pensar en eso para creerlas como una verdad irrefutable?. Todo ahora carece de un sentido, pero la respuesta parece ser solo una, todo se desbordo y ahora solo queda esperar, solo es paso del tiempo puede sanar.

Frente a esto el escritor inglés, Jonh Donne decía “Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”.

Todo se dobla pero no se termina de romper, se oxida, lo corroe un tono anaranjado, amarillento y café pero sigue ahí en silencio en un rincón del pasado, del futuro y el presente, esto hace que se mire ese momento crucial en el que ya nada siguió como era antes y esa fermentación de como debía de ser: logre esa sensación que me enloquece, que me endurece y me hace creer que vale la pena insistir con terquedad, con rabia aunque ahora todo parezca políticamente correcto, insistir hasta que el agua llegue al cuello y ya no defienda o defina lo que alguna vez fui, por que lo único seguro es que ya no será, ni podrá volver a ser.

Extrañar la cotidianidad de la vida, es extrañar el café, el cigarro, la conservación intensa, el debate, pero sin hundirse en “ismos” de antaño que no solucionan el problema de fondo. Es saber que nada se logra con lamentaciones o lagrimas, que solo se puede o se debe seguir en pie, firme dispuesto a aguantar, tener la certeza que eso es lo único seguro que vendrá.

“Sigo en pie /por latido/por costumbre /por no abrir la ventana decisiva/y mirar de una vez a la insolente/muerte/esa mansa/dueña de la espera. Sigo en pie/por pereza en los adioses/cierre y demolición/de la memoria/no es un mérito/otros desafían/la claridad/el caos o la tortura /seguir en pie /quiere decir coraje. O no tener donde caerse muerto.” Escribió Mario Benedetti.