No es momento de callar.

No es solo este momento, parase ser lo mismo pero prologando de manera indefinida, nada especial. Su experiencia y demagogia los hace ver como los poderosos dueños de la verdad. Capaces de censurar y silenciar, idóneos para ignorar toda una realidad por tener un empleo, por publicar, por vivir de hacer periodismo en un país enfermo y machista. Pero a un costo que ningún salario podrá remediar, la perdida de la verdad y criterio, elemento fundamental para ejercer el periodismo en cualquier lugar del mundo.

Colombia confirmaba el fin de la guerra de una manera simplista, donde unos son los buenos y otros son los malos. Polarizarando en bandos, desinformado y estigmatizando, por un lado los buenos son aquellos que viven en zonas de la ciudad seguras, con cargos públicos heredados y que no piensan soltar. Los malos son las personas comunes y corrientes, colombianos y colombianas trabajadoras, sumisas y obedientes que por temor a ser señalados guardan eternos silencios. Solo cuando se atreven a investigar y hacer su trabajo son señalados por la extrema derecha dueña del senado, con un títere de presidente, con un líder manipulador que usa la palabra para incendiar un país, que quiere acabar las cortes y lograr la impunidad a su maldad. Los tilda como terroristas, ha sugerido que no saben hacer su trabajo. ¿Acaso un aciano campesino burgués, terrateniente con ínfulas de Gaitán sabe de periodismo? No son guerrilleros y si fuera así ¿cuál es el problema?, ¿Acaso el concepto  de objetividad nace de la  hipócrita premisa que hay que se poderoso para decir la verdad? Eso ya no tiene sentido, eso no cambia el destino de los recursos naturales, de los contratos entregados a dedo. Eso no cambia el rumbo de un país donde sus dueños no quieren perder su negocio más rentable: La muerte de los más pobres y así perpetuarse la oligarquía en el poder. Con los peligros que eso conlleva.

No se percatan del contexto. En su propia campaña el Centro Democrático aseguro que el Canal Uno en especial la red de noticias independiente saldría del aire.  Aseguraron que con el Gobierno de Iván Duque seria transparente con las licitaciones para los medios de comunicación. Esto se debe a que no les gustaban particularmente las investigaciones en contra de su adorable paisa senil Álvaro Uribe Vélez, el que nada, debe nada teme dicen por ahí. Este mismo anciano asegura no presentarse a declarar ante la JEP, ya que para él es una justicia diseñada para impunidad, pero el proceso de justicia y paz  con los paramilitares si fue muy transparente como a ellos les gusta decir.

Las amenazas a periodistas que abordan el tema y revelan la manipulación de estos señores son  diarias, aquel que un día sale a decir que se dedicara a cuidar sus nietos, con pinta de abuelo tierno, después le ordenan al presidente acabar con las cabecillas de la FARC, luego de manipular la votación de un plebiscito para que ganara un NO a la paz, en un país que lleva 60 años en guerra, asegura que debe hacerse caso al mandato popular. Creen que la justicia es bombardear el Cauca y acabar con la guerrilla, pero para los paramilitares que se apoderaron de todos los territorios donde estuvieron los hombres de la FARC, nunca llegaron las bombas, ni espero que lleguen, pero si vemos el asesinato de miles de líderes que buscan lograr un cambio, una mejora no solo para ellos mismos si no para su comunidad, según lo pactado en la constitución de 1991. Aún no sabemos cuántos muertos necesitan para parecer útiles y competentes como gobierno.

Un país que limita la prensa se circunscribe a ese peligro de quedarse con solo una versión de las cosas, casi siempre del chauvinismo, la visión del macho, blanco, burgués, poderoso, dueño y señor de la verdad. “nos tragará el barro de corrección política hacia el que marchamos dispuestos a lograr un fin despreciable: eliminar todo lo que resulte ofensivo para cualquier grupo humano, sean ellos gais, niños, mujeres, hombres, trans o defensores de derechos humanos“.

“La libertad de prensa es la existencia de garantías con las que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado. Y que toda persona pueda publicar sus ideas libremente y sin censura previa, más allá de sus ideales, posturas políticas, religiosas, sexuales o de género“.

 

 

 

Publicado por

ESCACHAR

Blog de pensamiento crítico, feminismo, periodismo.

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