¿Quién te crees qué eres?

¿Quién te crees qué eres?
¿Quién te crees con tus palabras prestadas, pronunciando y reproduciendo formas de opresión que no concuerdan con tu clase, con tu entorno, con tu contexto y forma de vida?
A quién se supone que te quieres parecer ¿ a tu jefe? Cuando el sistema está diseñado para que los pobres necesitemos de ellos, pero los burgueses no necesiten de nosotros. Sólo buscan que sea más barato el salario por nuestro trabajo. Solo nos quieren más callados y obedientes. Y si no lo puedes lograr hay más dispuestos a hacerlo y a pasar por encima de quien sea para lograr parecerse a ese jefe opresor, sin importar, amistades o afectos.
Quieren ser como esas personas que no cuestionan el orden del sistema, quieren que el poder solo circule en su sangre, en su núcleo y en su clase. Qué no se salgan del diálogo, del guión establecido para defender a los poderosos y mantener a los oprimidos rogando subsidios y cupos para tener algo de eso llamado educación.
Para mantener contratos hay que callar, lamer y reproducir formas corruptas de curación del poder donde los pobres así estudien no tendrán acceso a una oportunidad si no le cepillo los zapatos al macho, o en su nueva forma a las mujeres que no ven otra manera de ejercer el poder si no es imitando a un hombre, desprendiendose de su natural manera de pensar y buscar la autoridad y no el poder que caracteriza el pensamiento machista, transforman lo femenino solo para poder ser tomadas en serio. Por un montón de lelos. De mi parte no tendrán respeto si no muestran sus dientes y se enfrentan al patriarca, al jefe, al patrón, al marido, a los hijos o la policía.
No se ponen en los zapatos de quienes hacen que se cobren las facturas, no les interesa entender a quienes si deben cumplir horarios y mil una condición que los mantiene en una escala inferior para que ellos se sigan creyendo doctoras, profesionales lejanos a lo humano o de la crítica social al sistema o estructura patriarcal.
Quieren que interioricemos discursos ajenos que nos someten a seguir en el lodazal, en el chiquero sin opción a objetar decisiones o comentarios machistas solo por qué son una mayoría ignorante. Me indigna y me opongo a sus mentiras con solo la opción de callar por tener la necesidad del salario, de la salud y dinero que parece tener más valor que la palabra y el afecto.
Nunca seré como ustedes.
Quieren que defendamos los derechos de otros que no nos representan ni nos benefician en absoluto.
Así que mientras sigan formando jefes, y no profesionales críticos a una sociedad machista, capitalista y patriarcal esto nunca cambiará. Ese sueño del progreso es el infierno. Esos que ascienden posteando los sueños de otros me dan asco. Espero nunca ser como ellos y parecerme más a mis musas feministas. Fijémonos en esos actos políticos cotidianos que mantienen el poder en un círculo pequeño, cercano, burgués y machista. Yo escribo para derrotar eso y hacer aliados por medio de ideas, palabras y la identificación de nuevos sujetos, actores del cambio y no borregos del sistema, que sueñan con un poco del poder, para parecerse a esos cabrones que solo nos quieren endeudados, con tarjetas, vendiendo nuestro tiempo, vida, juventud a cambio de migajas y sobras que nunca serán suficientes.

Foto: caricatura Tute

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