Los buenos no pueden perdonarse.

Cómo entender que hacer las cosas bien no debe ser porque se imponen, cuántas veces me he visto a mí mismo gritando y discutiendo, una vez más perdiendo el control. Fuera de sí. YA no quiero perderlo, ni tenerlo. Solo quiero entender, eso seguro me ayudará a estar más consiente. Y reírme de esos de que creen que las apariencias y el éxito es lo único que importa.

¿ Dónde queda la consciencia?

A días del 8 de marzo algunos creemos que no es necesario celebrar, ni felicitar y mucho menos la mercantilización de una fecha donde se murieron mujeres incineradas por un Hombre que le valía muy poco el tiempo de las demás, solo su estúpido dinero.

Contar esta verdad y creer en esa palabra hoy en día, cuando cada vez vale menos, YA no escribo para nadie si no para exigir. Para hacer evidente lo difícil que es ser periodista, ser clase media lejos del poder, la clase y bonitos apellidos. Veo casi una obligación mostrar lo que me rodea. Contar esos detalles en los que aún se sigue sosteniendo el patriarcado.

“El 8 de marzo de 1875, cientos de mujeres trabajadoras de una fábrica de textiles de Nueva York marcharon por las calles contra los bajos salarios, menos de la mitad de lo que cobraban los hombres. Esa jornada acabó con la vida de 120 mujeres debido a las brutales cargas policiales. Este hecho motivó que las trabajadoras fundaran el primer sindicato femenino”.

Hoy muchos hombres y mujeres periodistas creen que es normal hacer chistes sobre el tema, que es una exageración y no es para tanto. A tal punto que Florence Thomas en su columna como cada 15 días. Se detuvo en estos asuntos del poder y patriarcado. Le contesto a uno de sus supuestos periodistas más importantes de Colombia, que no es más que heredero del poder, que tuvo acceso a los medios en el país donde nadie sabe, fueron a educarse afuera y vinieron a hacer lo que mejor le gusta, mezclar la política y la comunicación limitándola al servicio de los poderosos y a embrutecer a las audiencias. Ignorando las desigualdades sociales o aún económicas pero sobre todo de acceso a la palabra y la circulación del poder en cuerpos no masculinos o no masculinizados.

La mejor parte de la columna fue esta :

“¿Sabes, Julio? De hecho, suelo encontrar mucha más incomprensión frente a esta jornada entre mujeres y hombres de tu estrato. Es decir, con las mujeres de sectores populares no hay mucho que explicar: ellas saben que más derechos les significan más vida, y por eso entienden el significado de un día como el 8 de marzo. En cambio, cuando me encuentro con las ejecutivas, suelen tener las mismas preguntas que tuviste al aire. Y las razones son claras: tienen todo resuelto y no quieren saber lo que sucede afuera de su pequeña burbuja. Y sin embargo, muchas de ellas también son víctimas del poder patriarcal”.

Ese mismo poder que se instaló en la psiquis, en el deseo de todos por ser alguien, por aplastar, por ignorar y darle mayor valor al dinero. Duele ver como un gremio de profesionales no hace un análisis adecuado de la situación y se limitan al silencio. O ser el objeto sexual de los medios que lleva al límite los estereotipos de masculinidad y feminidad y los perpetua a diario, en sus guiones, en sus opiniones y juicios de valor.

Son muy pocos los hombres que cuestionan estos temas, menos los periodistas que reflexionan sobre la responsabilidad de su trabajo y no seguir la frivolidad de una industria que se opone a la forma más simple de hacer un oficio con casi todas sus facultades nuevas donde aún descubren día a día, hasta donde pueda o le permitan llegará la ciencia de la comunicación y el lenguaje, cómo podrá tener un espacio para analizar estás dinámicas de poder, lenguaje y corporalidades que hoy se hacen invisibles ante el siglo XXI y tantos premios y monumentos a la paz. Sobre todo a tantos reporteros, periodistas que tienen acceso a lo masivo y prefieren hablar de cosas más importantes… Menos radical pero que nos afectan en nuestros imaginarios colectivos y seguimos defendiendo camanduleros y negando derechos a sujetos inesperados de la historia. A esos que no buscan agradarle a nadie. Ser fieles a sí mismos. Por ellos escribís y al mismo tiempo por mi, soy uno de ellos y me siento parte de ellas, cada vez más así ellas misma me cierren las puertas.

Lo primero debe ser lo interior, esa pendejada llamada amor, que tal vez no sirve para nada, el llamado es a que no nos roben la tranquilidad quiénes saben cómo hacerlo, que no nos roben las palabras, los discursos para después faltonear a sus amigos, la ausencia o la cercanía es una forma de ejercer el poder, cómo castigo a quien cuestiona los privilegios y cómo premio a quien me acepta y reconoce en su ciclo social como igual, pero después de qué o cuánto tiempo. No, eso no va conmigo. No busco aceptación de nadie. Solo creo necesario usar mis conocimientos, ampliarlos en diferentes ciencias pero enfocados a un valor social, aportando para hacer más equitativo, este país. Teniendo claro que ser profesional más que un privilegio, que no es barato, es una responsabilidad. Y una manera de hacer que valga la pena seguir aquí. Para algo estamos y debe ser para no morir indignados ante tanta verborrea igualitaria que solo privilegia a los poderosos. Patético e incoherente.

Una periodista mujer ( agrego lesbiana, gay, transgénero o transexual)no está esperando que la traten como –únicamente– una mujer, sino como un(a) periodista”.

Para que lo anterior pase necesitamos escribir muchos más maricas, partidos, muchos ocultos y hetero-normativos en deconstrucción para ampliar las posibilidades, las miradas, las visiones, el lenguaje y las representaciones aceptadas para todes.

A marchar el 8 de marzo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s