Armarse – amarse

Prefería no sentir y no saber nada. Hablan de mi pero no saben mi historia, no estabas ni tienes intensión de estarlo, solo lb juzgas desde tu posición y privilegio. Dice no reconocerme pero soy yo quien no lo reconoce. Lejano y distante. Ausente y estúpido.
Se hace necesario armarse de valor, de argumentos, de actos, reitero sobre todo valor. Enfrentar los días pues se hace difícil, el aire repaso y los segundos eternos. De qué sirvió la salud, ya no espero nada ni creó en nada. Regresa la zozobra pero es la más leal en esta vida de porquería.
“El ser humano se siente, por un lado, aislado frente a la pregunta “¿qué voy a hacer?”, de donde surge la angustia, lo que conduce, a su vez, al miedo ante los seres que pueblan el mundo, ante los otros, ante la ajenidad. Pero este miedo no es más que un dejarse hacer de la circunstancia frente a uno mismo: el ser humano, al contrario, ha de actuar y posicionarse frente y sobre la situación en la que se encuentra. De ahí la necesaria angustia, que en absoluto se identifica con el miedo. La angustia frente a la libertad es algo connatural al ser humano, mientras que el miedo lo inmoviliza y lo debilita, lo deshumaniza. Así, la angustia es la aprehensión reflexiva del sí-mismo, de nuestra responsabilidad de actuar en y para el mundo, de no ser vasallos de los acontecimientos”.
Lanzarnos a la creación de si mismo, de una propuesta íntima y certera con usted mismo, sus ideas, sus luchas, sus lugares de pregunta, su atracción por el poder, sus dificultades y repuestos que más que ladrillos son guías a nuevos lugares, a retomar cómo siempre que llego a ti, que soy periodista. Me guste o no. Es lo que debo hacer. Esa es mi resistencia. Buscar un espacio son espectativas de constante cambio, de permanente creación abierto a una lógica diferente. Dando valor a lo ganó. Si exagerar para vivir tranquilo, sobre todo sin idealizar.
“Lo que hay de común entre el arte y la moral es que, en los dos casos, tenemos creación e invención. No podemos decir a priori lo que hay que hacer. […] El ser humano se hace; no está todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal, que no puede dejar de elegir una. No definimos al hombre sino en relación con su compromiso.ue hay de común entre el arte y la moral es que, en los dos casos, tenemos creación e invención. No podemos decir a priori lo que hay que hacer. […] El ser humano se hace; no está todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal, que no puede dejar de elegir una. No definimos al hombre sino en relación con su compromiso”.

Inspirarse en lo cotidiano y transformarlo desde estéticas y posturas, creer en uno mismo.

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