La hora del final.

Las rimas lo hacen pensar que ya nada es lo que fue. O si alguna vez lo fue.
Ya nada podrá ser siquiera similar. Aprendió a simular sus gritos. A aguantar el dolor. -Lo que más odia-.
A tragarse sus palabras, a guardar con el silencio cada uno de sus días, hora tras hora, como cuando ya no quieres estar. Como cuando pesa todo demasiado para dar un paso a la izquierda. La ciudad es una mapa de recuerdos que no le sirven para nada, para ahogarse en una taza de té. Que pasaron y ya, pero no basta. Cómo la vida. Cómo el bus y el tiempo.
Buscamos en esquinas o en calles pequeñitas. En esas gavetas viejas en las que todos buscamos encajar en forma de consuelo o amparo, cómo una forma de defensa. Dignificando y buscando nuevos significados.
Ya no espera el cambio, se siente escéptico y radical. Ya no quiere hablar más. Para que si da igual. Ya no quiere callarse más.

Es mejor hablar de lo que ayude. Lo que salve. Lo que sirva. Soñar con un nuevo yo, menos dependiente y más realista. Golpe tras golpe abrirá los ojos dice la vieja.

En una nube de humo quiso animarse a volar.

Ya no quizo estar de más.

“Alguna vez quieras saber la dirección
Para volver, al origen del principio”.

Por una digna rabia, obrera y proletaria.

Octubre 12 1942 descubrimos que estábamos desnudos.
Que éramos muy inferiores, que no merecemos el respeto o credibilidad. El tiempo, a la atención que parece siempre estar sujeta a las cosas materiales, a la conveniencia. Lejos de constituciones o contratos que siempre legitiman Heroes y patriarcas, olvidando a tercos y sensibles. Fabricación de culpables. Por incitación. La idolatría, blasfemias, superstición abominable. Por siglos , sin importar distancias unidas por la horca, fuego y sangre en nombre de Dios se les asesino.

Humildad, hemos venido a aprender. Después del silencio. No supieron que hacer pues era la primera vez que alguien preguntaban eso. El sujeto y el objeto se juntaron: yo bebo el agua queme bebé y soy mirado por todo lo que miro. Yo soy otro y tu eres otro yo
Descubrimos que vivamos en América en pecado, que debiéramos obediencia a un Dios, que creó la culpa y el vestido. Ordenó quemar vivo a quién adorada al sol, a la luna, a la tierra, al agua que la moja. Pobre entre los pobres.

Hagamos homenaje a la feminidad llena de rebelión y valentía.
¿ Cuál es nuestro enemigo principal? La burguesía, la oligarquía, el ejército,la tecnocracia?
Es el miedo y lo llevamos a adentro .

La digna rabia: es motivación primaria para la creación y reconstrucción de sí mismo para llegar a quién se es.

“No hay necesidad de apresurarse. No hay necesidad de destellar. No hay necesidad de ser nadie más de lo que ya es uno”.

No voy a aceptar como destino la obediencia del débil contra el fuerte. Que es ahí donde se mide la dignidad humana entre indignos e indignados. #enllamas

Dándote mi palabra me doy. Quien pierde la lealtad a la palabra entregada. Pierde su humanidad. Su grandeza y humanización al pasar de siervos a seres consientes de almas creativas. La palabra hablada contiene música , que otorga dimensión y multiplicidad al lenguaje político en lo cotidiano.

1.Domitila Barrios de Chungara.

Los buenos no pueden perdonarse.

Cómo entender que hacer las cosas bien no debe ser porque se imponen, cuántas veces me he visto a mí mismo gritando y discutiendo, una vez más perdiendo el control. Fuera de sí. YA no quiero perderlo, ni tenerlo. Solo quiero entender, eso seguro me ayudará a estar más consiente. Y reírme de esos de que creen que las apariencias y el éxito es lo único que importa.

¿ Dónde queda la consciencia?

A días del 8 de marzo algunos creemos que no es necesario celebrar, ni felicitar y mucho menos la mercantilización de una fecha donde se murieron mujeres incineradas por un Hombre que le valía muy poco el tiempo de las demás, solo su estúpido dinero.

Contar esta verdad y creer en esa palabra hoy en día, cuando cada vez vale menos, YA no escribo para nadie si no para exigir. Para hacer evidente lo difícil que es ser periodista, ser clase media lejos del poder, la clase y bonitos apellidos. Veo casi una obligación mostrar lo que me rodea. Contar esos detalles en los que aún se sigue sosteniendo el patriarcado.

“El 8 de marzo de 1875, cientos de mujeres trabajadoras de una fábrica de textiles de Nueva York marcharon por las calles contra los bajos salarios, menos de la mitad de lo que cobraban los hombres. Esa jornada acabó con la vida de 120 mujeres debido a las brutales cargas policiales. Este hecho motivó que las trabajadoras fundaran el primer sindicato femenino”.

Hoy muchos hombres y mujeres periodistas creen que es normal hacer chistes sobre el tema, que es una exageración y no es para tanto. A tal punto que Florence Thomas en su columna como cada 15 días. Se detuvo en estos asuntos del poder y patriarcado. Le contesto a uno de sus supuestos periodistas más importantes de Colombia, que no es más que heredero del poder, que tuvo acceso a los medios en el país donde nadie sabe, fueron a educarse afuera y vinieron a hacer lo que mejor le gusta, mezclar la política y la comunicación limitándola al servicio de los poderosos y a embrutecer a las audiencias. Ignorando las desigualdades sociales o aún económicas pero sobre todo de acceso a la palabra y la circulación del poder en cuerpos no masculinos o no masculinizados.

La mejor parte de la columna fue esta :

“¿Sabes, Julio? De hecho, suelo encontrar mucha más incomprensión frente a esta jornada entre mujeres y hombres de tu estrato. Es decir, con las mujeres de sectores populares no hay mucho que explicar: ellas saben que más derechos les significan más vida, y por eso entienden el significado de un día como el 8 de marzo. En cambio, cuando me encuentro con las ejecutivas, suelen tener las mismas preguntas que tuviste al aire. Y las razones son claras: tienen todo resuelto y no quieren saber lo que sucede afuera de su pequeña burbuja. Y sin embargo, muchas de ellas también son víctimas del poder patriarcal”.

Ese mismo poder que se instaló en la psiquis, en el deseo de todos por ser alguien, por aplastar, por ignorar y darle mayor valor al dinero. Duele ver como un gremio de profesionales no hace un análisis adecuado de la situación y se limitan al silencio. O ser el objeto sexual de los medios que lleva al límite los estereotipos de masculinidad y feminidad y los perpetua a diario, en sus guiones, en sus opiniones y juicios de valor.

Son muy pocos los hombres que cuestionan estos temas, menos los periodistas que reflexionan sobre la responsabilidad de su trabajo y no seguir la frivolidad de una industria que se opone a la forma más simple de hacer un oficio con casi todas sus facultades nuevas donde aún descubren día a día, hasta donde pueda o le permitan llegará la ciencia de la comunicación y el lenguaje, cómo podrá tener un espacio para analizar estás dinámicas de poder, lenguaje y corporalidades que hoy se hacen invisibles ante el siglo XXI y tantos premios y monumentos a la paz. Sobre todo a tantos reporteros, periodistas que tienen acceso a lo masivo y prefieren hablar de cosas más importantes… Menos radical pero que nos afectan en nuestros imaginarios colectivos y seguimos defendiendo camanduleros y negando derechos a sujetos inesperados de la historia. A esos que no buscan agradarle a nadie. Ser fieles a sí mismos. Por ellos escribís y al mismo tiempo por mi, soy uno de ellos y me siento parte de ellas, cada vez más así ellas misma me cierren las puertas.

Lo primero debe ser lo interior, esa pendejada llamada amor, que tal vez no sirve para nada, el llamado es a que no nos roben la tranquilidad quiénes saben cómo hacerlo, que no nos roben las palabras, los discursos para después faltonear a sus amigos, la ausencia o la cercanía es una forma de ejercer el poder, cómo castigo a quien cuestiona los privilegios y cómo premio a quien me acepta y reconoce en su ciclo social como igual, pero después de qué o cuánto tiempo. No, eso no va conmigo. No busco aceptación de nadie. Solo creo necesario usar mis conocimientos, ampliarlos en diferentes ciencias pero enfocados a un valor social, aportando para hacer más equitativo, este país. Teniendo claro que ser profesional más que un privilegio, que no es barato, es una responsabilidad. Y una manera de hacer que valga la pena seguir aquí. Para algo estamos y debe ser para no morir indignados ante tanta verborrea igualitaria que solo privilegia a los poderosos. Patético e incoherente.

Una periodista mujer ( agrego lesbiana, gay, transgénero o transexual)no está esperando que la traten como –únicamente– una mujer, sino como un(a) periodista”.

Para que lo anterior pase necesitamos escribir muchos más maricas, partidos, muchos ocultos y hetero-normativos en deconstrucción para ampliar las posibilidades, las miradas, las visiones, el lenguaje y las representaciones aceptadas para todes.

A marchar el 8 de marzo.

Armarse – amarse

Prefería no sentir y no saber nada. Hablan de mi pero no saben mi historia, no estabas ni tienes intensión de estarlo, solo lb juzgas desde tu posición y privilegio. Dice no reconocerme pero soy yo quien no lo reconoce. Lejano y distante. Ausente y estúpido.
Se hace necesario armarse de valor, de argumentos, de actos, reitero sobre todo valor. Enfrentar los días pues se hace difícil, el aire repaso y los segundos eternos. De qué sirvió la salud, ya no espero nada ni creó en nada. Regresa la zozobra pero es la más leal en esta vida de porquería.
“El ser humano se siente, por un lado, aislado frente a la pregunta “¿qué voy a hacer?”, de donde surge la angustia, lo que conduce, a su vez, al miedo ante los seres que pueblan el mundo, ante los otros, ante la ajenidad. Pero este miedo no es más que un dejarse hacer de la circunstancia frente a uno mismo: el ser humano, al contrario, ha de actuar y posicionarse frente y sobre la situación en la que se encuentra. De ahí la necesaria angustia, que en absoluto se identifica con el miedo. La angustia frente a la libertad es algo connatural al ser humano, mientras que el miedo lo inmoviliza y lo debilita, lo deshumaniza. Así, la angustia es la aprehensión reflexiva del sí-mismo, de nuestra responsabilidad de actuar en y para el mundo, de no ser vasallos de los acontecimientos”.
Lanzarnos a la creación de si mismo, de una propuesta íntima y certera con usted mismo, sus ideas, sus luchas, sus lugares de pregunta, su atracción por el poder, sus dificultades y repuestos que más que ladrillos son guías a nuevos lugares, a retomar cómo siempre que llego a ti, que soy periodista. Me guste o no. Es lo que debo hacer. Esa es mi resistencia. Buscar un espacio son espectativas de constante cambio, de permanente creación abierto a una lógica diferente. Dando valor a lo ganó. Si exagerar para vivir tranquilo, sobre todo sin idealizar.
“Lo que hay de común entre el arte y la moral es que, en los dos casos, tenemos creación e invención. No podemos decir a priori lo que hay que hacer. […] El ser humano se hace; no está todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal, que no puede dejar de elegir una. No definimos al hombre sino en relación con su compromiso.ue hay de común entre el arte y la moral es que, en los dos casos, tenemos creación e invención. No podemos decir a priori lo que hay que hacer. […] El ser humano se hace; no está todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal, que no puede dejar de elegir una. No definimos al hombre sino en relación con su compromiso”.

Inspirarse en lo cotidiano y transformarlo desde estéticas y posturas, creer en uno mismo.