Vómito tu bonito prototipo

Tacharón mi nombre de la lista, no valorarón una palabra solo se olvidarón; es normal, pues ahora impera la apariencia, no la profundidad de conversar. Ni siquiera de hablar con la verdad. Yo debo engordar, quisiera olvidar. Yo no busqué pasar por esto, no me permito este sentimiento de derrota, pienso en eso cuando estoy aquí sumándole a su ego inflado un corazón roto, otro más a su montaña de pellejos que lo glorifican, lo adornan, lo coronan, lo exiben con un buen hijo del patriarcado.

Se descoce lo reparado, florece de nuevo frente al espejo, cómo una repetición consiente, cómo llegar a una toma 70. Cómo ver pasar la repetición de un accidente donde se ve una herida chorreante y apabuyante, abierta y con gran resentimiento. En soledad y en silencio. Hundiendola con el filo helado contra mi cuerpo.

Desmontar su verdad, encontrar “lo mínimo” que tanta rabia me da, pienso en idear ese método de construir mi utopía y horizonte de época, como una propuesta antisitemica, buscar desestabilizar las estructuras de las sociedad desde la palabra, desde la lectura, desde el lenguaje, desde las clases medias populares, ni sumisos, ni obedientes pues nos dimensionan ahora desde el feminismo, ojalá uno rádical : ( dónde se utiliza como un diálogo con el entramado de tensiones que crean el escenario de las relaciones sociales de poder ) para proponer rupturas (Escachar) de tipo emancipatorio profundas en la cotidianidad: en el cuerpo, en las economías actuales, en el concepto del amor, en recordar esa ética del amor: ser un actor subterráneo en invisible. Sin registro ante los ojos oficiales de la nominación de género como está sucediendo en este momento.

Imaginemos entonces un método como una necesidad político-ideológica de construcción de sujetos. Dónde coincida su discurso y su acciones. No las intenciones. Problemátizar las identidades que brinda el neoliberalismo. Estos derechos qué son solo para los modelos predeterminados por el gobierno, por el dinero y la estética burguesa de mierda. Todo esto me deja agotado y deprimido.

Creamos en sujetos políticos con la necesidad de idear e innovar con alianzas prohibidas e insólitas, pero honestas, ante el mundo para que rompan con el clasismo, el machismo y la explotación capitalista. Las mujeres ( “Las indias, putas y lesbianas, revueltas juntas y hermandad” no son las únicas rechazadas. Hay muchas silenciadas dentro de cuerpos llenos de hormonas , otros curvilíneos y delgaditos. Pero hay tantos, muchos disfrazados promoviendo luchas sociales y destruyendo a los demás. Asesinando sentimientos sinceros.

En la lucha política, se necesitan relaciones que conecten los problemas y creen prácticas que interpelen y subviertan la realidad. Qué la escriban y describan con honestidad y criterio. No por debajo de cuerda, a las espaldas y luego posar de sorprendidos.

Una utopía : es decir a la necesidad de plantearnos esta lucha antisitemica. Una lucha de desorden, simbólica y subersiva. Qué me haga olvidar este manojo de pesados amorfos que cargo adentro y me permita soñar un momento futuro cercano. Uno mejor, más digno dónde sea mi soberano. Sin sorpresas, ni secretos. Ni egos o jerarquías.

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