SIN

Siento que pierdo las razones para poder creer, cada vez me cuesta más entender esos discursos engolados derivados de diferentes personas, es una mezcolanza que los caricaturiza pues son diferentes labios, diferentes seres … algunos quizá complementarios u opuestos pero portadores de una verdad a medias que me resulta desprovista de carácter, de honestidad o ganas de mostrar una identidad, al menos quienes somos o por lo menos que queremos ser.

Es sentir un sinsabor constante, un malestar que no tiene fin. Se sitúa justo entre pecho y espalda creando un vacío que duele al respirar, que te abre en dos: una herida que buscas tapar, olvidar o sanar que hace que pesen las extremidades el triple, pues la mente lenta no permite abrir bien los ojos, no quiere que otros pensamientos se inserten en mi cerebro dañado. No admiten otra perspectiva, es como si la realidad se tornara en escala de grises, me han dejado claro que soy uno más, para nada relevante, cualquiera te puede reemplazar, no importa tu apariencia, tus ideas, tus motivos o razones. Me han dejado muy claro que no me ven, desean y conciben de la misma manera que yo a él. Y está bien en este momento donde las relaciones personales son tan desechables, superfluas, con poca perspectiva y profundidad.

En lo personal las últimas semanas siento que algo me falta, como si hubiera probado el postre más deleitante, el manjar más delicioso, la champaña más costosa o la sazón más autóctona, que ahora no encuentro como repetir, no sé cómo volver a sentir lo mismo. No encuentro como volver a sentir en medio de tanta mierda. Todos los días se vuelven una ruta a ese intento de escaparle a la verdad ramplona: qué nada podrá volver a ser como antes, busco a mis amigos, busco gente que no conozco, pero al leerlos es como si fuéramos siameses y nos hubieran separado recién nacidos. Como si me faltaran otras manos, otras palabras e ideas. No digo que me falte apoyo por que un consejo que he aceptado es que debo abrir mi espectro, debo salir de esta habitación oscura (y lo intento todos los días, pongo música animada, me visto lo mejor que puedo y me guste, hago lo que quiero y comparto con mis amigos). Pero tu ya no eres el mismo. Ya no somos esos jóvenes de 20 años mojados bajo los árboles, ya no somos esos muchachos, ahora somos otros más viejos, más enfermos y cansados.

Cada persona proyecta su estilo, su energía, sus vibraciones únicas que se mezclan con el compás de nuestros corazones, algunos más acelerados, otros más lentos, unos más grandes otros más chicos y débiles. Pero finalmente lo mismo: Un montón de emociones, de recuerdos y frustraciones que te esperan diariamente tras cruzar la puerta, cuando estas solo, en silencio y a oscuras. Debes proyectar pensamientos positivos, desde insistir, borrar, cerrar y volver a empezar.

Una vida es este presente sin ti, unos meses eternos frente a tantos años juntos. Ahora me aferro de tu recuerdo como un perdido a cualquier señal del camino o guía; confió en lo construido, en lo que me permitiste conocer, apostaré a tu recuerdo y todo de lo que me continúas enseñado. Hoy resistiré a este malestar para intentar liberar mi entorno, mis emociones y mis pensamientos de esa pesadez insoportable. Así me des todos los motivos para no querer creer en nada ni nadie, para no querer sentir aunque sea esta la única opción para los valientes.

Vómito tu bonito prototipo

Tacharón mi nombre de la lista, no valorarón una palabra solo se olvidarón; es normal, pues ahora impera la apariencia, no la profundidad de conversar. Ni siquiera de hablar con la verdad. Yo debo engordar, quisiera olvidar. Yo no busqué pasar por esto, no me permito este sentimiento de derrota, pienso en eso cuando estoy aquí sumándole a su ego inflado un corazón roto, otro más a su montaña de pellejos que lo glorifican, lo adornan, lo coronan, lo exiben con un buen hijo del patriarcado.

Se descoce lo reparado, florece de nuevo frente al espejo, cómo una repetición consiente, cómo llegar a una toma 70. Cómo ver pasar la repetición de un accidente donde se ve una herida chorreante y apabuyante, abierta y con gran resentimiento. En soledad y en silencio. Hundiendola con el filo helado contra mi cuerpo.

Desmontar su verdad, encontrar “lo mínimo” que tanta rabia me da, pienso en idear ese método de construir mi utopía y horizonte de época, como una propuesta antisitemica, buscar desestabilizar las estructuras de las sociedad desde la palabra, desde la lectura, desde el lenguaje, desde las clases medias populares, ni sumisos, ni obedientes pues nos dimensionan ahora desde el feminismo, ojalá uno rádical : ( dónde se utiliza como un diálogo con el entramado de tensiones que crean el escenario de las relaciones sociales de poder ) para proponer rupturas (Escachar) de tipo emancipatorio profundas en la cotidianidad: en el cuerpo, en las economías actuales, en el concepto del amor, en recordar esa ética del amor: ser un actor subterráneo en invisible. Sin registro ante los ojos oficiales de la nominación de género como está sucediendo en este momento.

Imaginemos entonces un método como una necesidad político-ideológica de construcción de sujetos. Dónde coincida su discurso y su acciones. No las intenciones. Problemátizar las identidades que brinda el neoliberalismo. Estos derechos qué son solo para los modelos predeterminados por el gobierno, por el dinero y la estética burguesa de mierda. Todo esto me deja agotado y deprimido.

Creamos en sujetos políticos con la necesidad de idear e innovar con alianzas prohibidas e insólitas, pero honestas, ante el mundo para que rompan con el clasismo, el machismo y la explotación capitalista. Las mujeres ( “Las indias, putas y lesbianas, revueltas juntas y hermandad” no son las únicas rechazadas. Hay muchas silenciadas dentro de cuerpos llenos de hormonas , otros curvilíneos y delgaditos. Pero hay tantos, muchos disfrazados promoviendo luchas sociales y destruyendo a los demás. Asesinando sentimientos sinceros.

En la lucha política, se necesitan relaciones que conecten los problemas y creen prácticas que interpelen y subviertan la realidad. Qué la escriban y describan con honestidad y criterio. No por debajo de cuerda, a las espaldas y luego posar de sorprendidos.

Una utopía : es decir a la necesidad de plantearnos esta lucha antisitemica. Una lucha de desorden, simbólica y subersiva. Qué me haga olvidar este manojo de pesados amorfos que cargo adentro y me permita soñar un momento futuro cercano. Uno mejor, más digno dónde sea mi soberano. Sin sorpresas, ni secretos. Ni egos o jerarquías.