“El arte escapará si tu mano es floja, y morirá si aprietas demasiado. Mano leve, mano fuerte, ¿cómo saber si retengo el arte o lo he soltado?”.

“Así es la vida que he tenido. Borracho y a cargo de una bicicleta, como una vez dijo un informe policial irlandés. Borracho de vida, y sin conocer el rumbo siguiente. Pero antes del amanecer uno ya está en marcha. ¿Y el viaje? Exactamente a la mitad.”

Hace días que no logro ser el mismo, y eso está muy bien. Ahora me cuesta mantener una  línea de pensamientos diferentes, todos absolutamente todos, terminan en el mismo punto. Me descubro por momentos reconstruyendo pasos, escenas, lugares, conversaciones o instantes. Es como si el tiempo real siguiera su curso y mi cerebro continuara estallado bajo inhalaciones puntuales, cómo si se detuvieran fragmentos ilusorios que reconstruyo a mi antojo: y me perdiera en como quisiera que pasaran las cosas y se repiten en una secuencia, así una y otra vez impidiendo que encaje con la realidad del momento.

Los días se  transforman dependiendo del final, ese “quizá esta tarde nos vemos” abre espacios entre los números fijos del reloj, nos remunera el tiempo perdido con éxtasis,  el camino se  hace más corto o  largo dependiendo de la ruta que me guié esta vez, si encuentro rastros de su saliva en mis memorias puedo llegar flotando en una nube espesa de cannabis hasta su regazo, para convertirme en un pequeño animal leal, urgido y necesitado.

 La gran mayoría de los inicios son fríos, incómodos y vacíos, van cambiando a media mañana. Todo va cediendo a su medida, a su tiempo, esperando el acorde perfecto; cuando  todo lo pinta el brillo del sol. Esa  luz entra y rompe con la esperanza de cada día, nos ilumina con la promesa del futuro utópico  que me obliga a mover. -¡Sálvese! ¡Sálvese! ¡Sálvese! ¡Sálvese! Corre una  hora  igual que ayer, se esfuma entre los dedos, la misma que por momentos puede ser un deleite inigualable, en otros se convierte en una terrible burla del destino. Pero hace parte de la existencia desearlo todo siendo dueño de nada, sentirse un conquistador que libere las ganas aplazadas que continúan intactas.

Qué puede hacer si solo es un hombre delgado, uno más sin grandes aspiraciones, otro que busca encontrar la disciplina indicada sin pomposidad o ego. Uno menos guapo, poco interesante, sin personalidad arrolladora, más bien radical y panfletudo. Pero sólo quiere convencerlo en silencio a continuar este letargo doloroso de la existencia, robándose suspiros y espacios de tiempo,  sólo quiere que se descubra recordando, pensando y reviviendo en la memoria los instantes compartidos. No busca un amor, ni una unión, busca compartir, brindar,  solo dar por dar, sin esperar nada a cambio, sin condiciones o normas. Sólo por el placer de convivir y coexistir, solo carga con una ilusión, la  de conspirar y construir una nueva realidad, una que sea palpable y reivindicativa donde se abone un futuro mejor.

¿Qué dice? ¿Qué podría decir? ¿Que podría pensar en este momento?

No tengo la menor idea pero tampoco me explayaré con las ilusiones que brotan de mi interior, las mismas convulsionadas por las ganas insaciables de su cuerpo. Que hacen brotar raíces que se van engrosado, que van cavando en la  tierra hostil e infértil, que rompen el pudo ser para traer un presente nuevo. Con su extraña estructura, su mágica composición las hace vigorosas y fuertes, ellas agujeran los escombros para dar paso a la vida, al instante preciso, al aquí y ahora. Al vació fecundo dando cavidad a que se geste la verdadera identidad.

Es importante no perder la calma, no permitir que el espiral que habita en mi interior succione estas palabras, lucho con su poderosa corriente para extraerlas dándoles orden, argumentar un uso  o significado. Darles lo que quizá le falta a mi vida pero ellas me regalan amablemente, así voy entendiendo que mi existencia no merece un punto final. Quiero construir la constante permanencia de fluir impulsado por su aura cósmica multicolor, por su luz brillante cegadora, por su gran manera de enfrentar el mundo. Por la valentía que destella en sus ojos. Por todo y nada más. “Luego me alzo en armas contra el mundo, o a su favor, con una variedad de personajes a sopesar la palabra y enseñarme qué significan en mi vida”.

Minutos después de escucharlo, incomodarlo o llamarlo en el momento menos oportuno.  La ciudad se convierte en un pequeño lugar, accesible y cercano donde no hay distancia imposible. “Sin duda ya podemos ver, pienso, que es la observación personal, la fantasía rara, la extraña presunción lo que da resultado. A mí me fascinaban los viejos. Intentaba desentrañar su misterio con los ojos y una mente joven, pero me dejaba continuamente estupefacto darme cuenta de que en un tiempo ellos habían sido yo, y que en un día lejano yo sería ellos. ¡Absolutamente imposible! No obstante, situación espantosa, Y PARA ELLA: ¡SOLUCIONES ESPANTOSAS! trampa terrible, allí estaban, ante mis propios ojos, esos niños y niñas encerrados en cuerpos viejos.” esos mismos cuerpos que hoy no reconozco así me sean muy familiares. Incluso mi propio cuerpo puede ser el suyo o el de ella.  Puede camuflar secretos íntimos que solo la piel esconde, que  delatan, que  marca el ADN con una mínima cuantía.

Por eso las palabras se convierten en herramienta, exigiendo un nuevo valor, un camino, abriendo una senda “aprendiendo a ir de inmediato  y conservar para siempre la inspiración poniéndola en papel. Y se podría responder a la pregunta: ¿La creatividad prefiere las voces fuertes o suaves? La que más le gusta, parece, es la voz fuerte, apasionada. La voz que se alza del conflicto, la comparación de contrarios. Siéntese frente a su máquina (computador o porque no, papel y lápiz)  elija personajes de varios tipos, écheles a volar juntos con gran estruendo. En un abrir y cerrar de ojos surgirá ¿su personalidad secreta? No lo sé… A todos nos gusta la decisión, la convicción; cualquiera que alce la voz a favor, que la alce en contra. Lo cual no significa excluir la historia tranquila. – Una historia tranquila puede entusiasmar y apasionar tanto como cualquier otra-. En la calma y quieta belleza de una Venus de Milo hay entusiasmo, a lo mejor mucho más frio, al sólo depender de un físico,  un lugar, o una status y no de una mente, que chorree a cantaros, que manche a los demás infectándolos para no sentirse tan solo. Aquí el espectador es tan importante como la cosa vista. Quien nos ve y a quien vemos, ese juego de personajes que se construyen desde el alter ego, tenga esto por seguro: cuando habla el amor sincero, cuando empieza la admiración franca, cuando surge el entusiasmo, cuando el odio se riza como humo, no hay duda de que la vida  está en usted, que el viento sopla a su favor y por más fuerte que parezca la tempestad, tan pronto acabe y paré, en ese instante a posterior  podremos re-significar nuestra miserable existencia.

 ¿Qué quiere su personaje, cuál es su sueño y qué forma tiene, cómo se expresa? Una vez dada, esa expresión será el motor de la vida del personaje, y de la suya como Creador. En el momento exacto en que irrumpe la verdad, el inconsciente cambia de archivo de desperdicios a ángel que escribe en un libro de oro.” Depende entonces de nosotros despertar la consciencia del creador y no limitarse a reproducir líneas, la invitación es a  improvisar para  cambiarle el final a cada historia.

 

 

 

 

 

 

 

HACER ES SER  –  Bradbury

 

Hacer es ser. Haber hecho no basta.

Abarrotarse de hacer: ése es el juego.

Nombrarse a cada hora por lo actuado,

Medir el tiempo en la hora del crepúsculo

Y descubrirse en actos imposibles de conocer

Antes que ocurra lo que has sonsacado a ese yo oculto

Que por su parte exige cortejos,

De modo que hacer es lo que alumbra;

Mata la duda por el simple salto, el arrebato, la carrera en pos del yo re-descubierto.

No hacer es morir,

O haraganear entre las cosas que acaso se hagan algún día.

¡Fuera con eso!

El mañana estará vacío si nadie lo azuza hacia la vida con una movediza mirada.

Que el cuerpo guíe a la mente y la sangre sea lazarillo.

Y tú entrénate y ensaya para encontrar el universo del centro de tu alma

Sabiendo que ver y estar en movimiento -¡Hacer es ser!— da siempre resultado.

 

 

 

fuentes:

  1. Zen el Arte de Escribir – Bradbury(1995)

2.Cuerpo Sexuados – Anne Fausto.

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