Una vida por desaprender

 

foto: http://elreverde.comdia-de-la-tierra

Este camino no radica de un punto A hacia un punto B, es más un trayecto lento, que le exige tiempo y viseras, que requiere terquedad y ambición. Mutar la escala de valores y priorizar la ética, la honra  del ser humano y sus derechos fundamentales. Pero en el  fondo, en ese rincón ausente de luz  habita una sed de justicia de clase,  un hambre insaciable de saber y lograr aplicar una resistencia genuina. Vaya sorpresa que este brillo especial nos consume y nos distrae. Ese brillo pos producido y uniforme nos limita en cuanto a la forma, en nuestra capacidad de comunicar, esa mágica tarea de transgredir ese modelo de trasmitir, romper  desde la  forma,  esa “amabilidad  y cortesía”  que nos adormece  llamada objetividad, como ustedes prefieran; igual ya saben a quiénes  y a qué me refiero.

Quizá es más un estado, a veces permanente, a veces temporal. Es  reconocer este instante como tal sin hipócritas consuelos, sin excusas que ni uno mismo se cree.  Por qué este cambio no puede radicar en la capacidad de salvarse: ¿de ser su propio DIOS? de ser ese pequeño cumulo de espereza difícil de mantener frente a la realidad.

Esa realidad que  grita a diario: ¿ya publicó? … Qué podría decir sobre estas letras que buscan reflexión pero sólo llegan a unos pocos, a esos amigos que se solidarizan y apoyan una testarudez, una manera de llevar la contraria, pues  evidentemente no es masiva, ni popular.  << Si eso contesta su pregunta será capaz de deslumbrar a este hombre delgado, detrás de una pantalla brillante, borrando y reescribiendo. Pasando tachones en limpio sus días libres>>. Esclavo de una dualidad de emplearse para sobrevivir, esperando construir un camino que incentive a la lucha contra tantas mentiras convertidas en verdades universales. En estallarles frente a ese público periodístico, intelectual y posmoderno un estilo crudo y viscoso que les haga parar sus discursos de transgresión ya que se quedan cortos, cuando las cuentas, los deseos y el dinero no coinciden en el camino.

Que el éxito no está en el reconocimiento, si no es la disciplina, en el esfuerzo que solo tiempo será quien determine si esta labor o pasión que no me permite dormir tranquilamente, mientras todo se cae a pedazos. Vale la pena en estos días.

“El camino para aprender radica en desaprender”, así inicia su conversación Jaime, un hombre de 28 años aproximadamente, delgado, moreno, de rasgos indígenas, cabello largo y mochila terciada. Está justo en la esquina con su bicicleta a lado, unos jeans rotos, botas pantaneras de caucho y una sonrisa que busca disculparlo por su tardanza. Con paciencia nos mostró su huerta, nos contó como lucho por este espacio en una densa Bogotá alguna vez territorio  del pueblo muisca.

El pueblo indígena muisca vivo hace más de 24 siglos al sur de la capital de Bogotá y sus alrededores, es decir,  lo que hoy en día es Funza y todos los pueblos que están cerca, como Bosa, Cajicá, Chía o el municipio de “suacha” hoy gracias a la RAE (Diccionario de la Real Lengua Española) Soacha– y viene una de mis preguntas sin respuesta: ¿Quiénes son ellos para nombrarnos? Y ¿Por qué aceptamos su juicio sobre nosotros como verdad?-. “Descubrí que todo esto había sido fruto de una serie de procesos que tienen que ver con la formación de la nación, con la formación de la identidad, lo que había causado que las leyendas, malos entendidos, malas interpretaciones y errores de los historiadores se perpetuaran hasta el día de hoy”.

El periodismo y la forma de contar estas sociedades ha sido fundamental para construir este mito de uniformidad y retraso de los pueblo nativos de Colombia. “Es muy interesante ver que de un cronista a otro la historia va cambiando y la imagen acerca de estos grupos se va transformando, partiendo desde los que podemos considerar como los cronistas más tempranos, que fueron dos hombres que acompañaban a Gonzalo Jiménez de Quezada: Juan de San Martin y Antonio de Lebrija. Ellos escribieron lo que es tal vez el primer texto descriptivo sobre los muiscas. Lo hicieron probablemente en Santa Marta en 1539, apenas volvieron de la expedición que había partido desde allí tres años antes. Un poco después, fueron escritos los textos de Gonzalo Jiménez de Quesada que le sirvieron como fuente a Gonzalo Fernández de Oviedo y que hoy en día se encuentran perdidos. Es lo que se conoce como “El Gran Cuaderno” o “Los Tres Ratos de Suesca”, que todavía presentan una imagen de estos grupos como cacicazgos autónomos y heterogéneos”. Cuando existía en todo el altiplano Cundiboyacense  una serie de grupos diferentes, autónomos, con lenguas y costumbres bastante diversas, arraigadas a las costumbres ancestrales del cultivo y cuidado de la tierra, como las identidades de los hombres y las mujeres en su cosmovisión.

El Patriotismo criollo, este concepto nace del autor Juan de Castellanos y su texto “Elegías de varones ilustres de Indias” al comparar el civilización española con “la organización política de los muiscas, ya que era parecida a la de los feudos españoles. Pero no lo hace de un modo exagerado. De todos modos hay que reconocerle a castellano que era bastante fiel en muchas cosas. Se ha podido comprobar que muchas de sus observaciones son acertadas al contrastarlas con otras fuentes. En todo caso, este cronista construye la idea de que era una especie de sistema feudal, y esta idea se fue desarrollando poco a poco y tuvo mucho éxito entre la opinión pública y los lectores del siglo XVII, o sea, los criollos neogranadinos. Por aquel entonces existía una necesidad de generar un amor por la patria, por el lugar de nacimiento. Esto es lo que se ha denominado el “patriotismo criollo”, que se desarrolla en el siglo XVII por toda la América española (Brading, 1998). Es una corriente de pensamiento en la cual los escritores, pensadores, historiadores, cronistas e intelectuales de cada uno de los reinos de América empiezan a elaborar relatos acerca del pasado de sus lugares de origen, de su pasado indígena, para tratar de exaltar a sus antepasados. Lo hacían porque se consideraban descendientes y herederos de dos grandes continentes y de dos grandes culturas: la europea y la americana.”

Lucas Fernández de Piedrahita en 1688 invento una cronología falsa que ponía al Pueblo Muisca como el Tercer reino de América después de México y Perú. Pero fue un fraude solo cambian pequeños detalles y uno a veces encuentra en los libros de historia colombianos imágenes que pretenden ser el zipa fulano de tal, o el zaque fulano de tal, que son muy conocidas, pero que realmente son representaciones de los doce incas que gobernaron el Perú.

“En el caso de la república independiente que se formó a partir de la Provincia de Santafé hacia 1812, en el periodo en que llamamos “Patria Boba” o más correctamente, la etapa de las primeras repúblicas, como la denomina Daniel Gutiérrez (2010), cuando las provincias que formaban el Virreinato de la Nueva Granada declararon su independencia de la monarquía española. Los miembros de la élite criolla que estaban liderando ese proceso, quisieron rendir un homenaje a los antiguos habitantes de la región, fundar una república y ponerle un nombre indígena, pero no sabían nada acerca del tema. Entonces Jorge Tadeo Lozano, se inventó un nombre para la nueva república que se estaba organizando y le puso “Cundinamarca”. Pero Cundinamarca era una palabra de la lengua quechua, que no tiene nada que ver con los indígenas locales, ni con esta región, ni con su lengua”.

Es decir el inicio de ese proceso de reconstruir la memoria pre colonial de las culturas indígenas, pero sin procesos periodísticos e investigativos serios, se dio pie a la implantación de imaginarios falsos y en algunos casos hiperealidades lejanas a la cultura muisca. “Los indígenas de esta zona tampoco usaban esa denominación para referirse a sí mismos (muisca). Otra cosa es que en la lengua que hablaban en la Sabana de Bogotá y sus alrededores, esa palabra o más bien la palabra “/mwiska/”, significaba ser humano. Pero ellos a sí mismos no se denominaban así. No era usada como un etnónimo para establecer una identidad cultural o una diferencia frente a otros grupos con costumbres distintas. Los cronistas, los conquistadores y los primeros informes son muy claros al decir que cada grupo local tenía su propio nombre, y había nombres diferentes para cada valle o cuenca hidrográfica. Además cada entidad política recibía una denominación diferente. Es muy claro en la documentación de archivo que ellos tenían denominaciones como los guatavitas, los sogamosos, los chías, los ubaques, etc.; es decir, cada pueblo o comunidad tenía su propio nombre y así fueron conocidos. No había una denominación general que los cobijara a todos.”

“Además, es muy importante señalar que los que empezaron a usar la denominación muisca o mejor “mosca”, que era la palabra deformada que se usaba en la época, fueron los españoles. Es decir, sin exagerar demasiado, puedo afirmar que quienes denominaron a los indígenas de esa manera y metieron dentro del mismo saco a grupos muy heterogéneos fueron los españoles. De manera que una conclusión que uno puede sacar rápidamente es que los muiscas son una creación de los españoles y de la dominación colonial. Antes de eso no existían los muiscas. Antes de la llegada de los europeos no había ningún grupo llamado muisca, ni había una unidad política o cultural, ni tampoco la zona estaba dividida en dos reinos. Lo que realmente existía era una serie de cacicazgos autónomos, por lo menos unos diez dentro de los cuales los de Tunja y Bogotá probablemente eran los más poderosos. Pero no eran los únicos, ni habían logrado la hegemonía regional. Al norte o al sur del territorio existían muchos cacicazgos independientes, con diferentes lenguas, que también es un hecho muy interesante que hoy en día han demostrado los lingüistas que están haciendo trabajos sobre el tema” (…) “Lo que quiero enfatizar es que existía una gran diversidad y quien creó la idea de la homogeneidad fue precisamente el proceso de conquista española. Sin exagerar, creo que podemos insistir en que los Muiscas son una creación de los españoles y que antes de ellos no existían. Aclaro que no estoy diciendo que estos grupos no existieron, o que no hubiera gente en esta región, ni nada de eso. Lo que estoy diciendo es que la idea de una cultura muisca es fruto de la colonización española y la hemos llevado hacia el pasado”.

 

Uno de los temas con más importancia en la cosmovisión  de esta civilización precolombina era la agricultura, “los muiscas establecieron parcelas de cultivo dispersas en diferentes zonas climáticas. En cada zona tenían viviendas transitorias, lo que les permitía aprovechar los productos agrícolas de las zonas frías y templadas en períodos de tiempo regulados. Este sistema de agricultura, denominado “modelo de micro verticalidad”, era administrado de forma directa o mediante relaciones de tributo e intercambio con otras etnias indígenas a las que los muiscas habían sometido. Este modelo sería una respuesta adaptativa a los limitantes ecológicos, puesto que la mayor parte de las cosechas eran anuales. Además, el riesgo constante de las granizadas y de las heladas, a pesar de no implicar la pérdida total de las cosechas, sí podía generar situaciones de desabastecimiento. Parte del problema se solucionaba con las múltiples variedades de papa que existían, además de que la mayor parte de estas variedades podía resistir las heladas luego de los cinco meses de haber sido sembradas. Pero además, al disponer de productos de diversos pisos térmicos, tenían pleno acceso a la batata, la yuca, el frijol, el ají, la coca, el algodón, la ahuyama, la arracacha, el fique, la quinua y el hayo colorado, aunque el producto básico en su dieta era el maiz”

“Como los muiscas no conocían el hierro, labraban la tierra con instrumentos de piedra, cerámica o de madera en tiempo de lluvias, cuando se ablandaba el suelo, y por eso consideraban las temporadas de sequía como una gran calamidad. La papa, el maiz y la quinua eran los principales productos de consumo, los cuales sazonaban con sal, ají y una gran diversidad de hierbas aromáticas. Dos veces al año cosechaban la papa, y el maíz una vez en las tierras frías, en donde estaba asentada la mayor parte de la población. No se sabe si se servían del extracto dulce de la caña del maíz, como los indígenas mexicanos, o sólo de la miel de abejas, que abundaba en los declives de la cordillera. La bebida por excelencia de los muiscas era la chicha, una bebida alcohólica fermentada de maíz. Ejercían la caza y la pesca, esta última en los ríos y lagunas de las planicies con pequeñas redes y balsas de junco que siguieron fabricando hasta el siglo XIX.

Consumían también abundantes proteínas vegetales como maní, fréjoles y coca y proteína animal como curí, venado, conejo, pescado, hormigas, orugas, aves y animales de monte”.

En esta práctica del cultivo se mezclaba la idea de la fecundidad femenina y la creación de vida: al arar la tierra, introducir la semilla, encubarla, germinarla, trasplantarla, regarla y cosecharla. Sin embargo la cultura machista ya estaba implícita en la forma de relacionarse:

“según Luis Alberto Parra, un español de cual cabe dudar su juicio sobre los muiscas, afirmaba en sus crónicas que eran polígamos, y para la muestra está que los zipas, que hacían parte de la nobleza que gobernaba a los chibchas, podían llegar a tener hasta 100 mujeres. Cuando uno de ellos moría era enterrado con las viudas y sus esclavos, ¡vivos! Ahora, si la mujer principal moría, el cacique era obligado a abstenerse de tener relaciones sexuales hasta por cinco años.

La infidelidad femenina era duramente castigada, a grado tal que se obligaba a la infiel a acostarse con los diez hombres más feos de la tribu.

El matrimonio era convenido entre familias, y las mujeres no solo eran compradas sino también sometidas a un periodo de prueba; el señor muisca se llevaba a la elegida para su casa y convivía con ella por un tiempo; si quedaba satisfecho con la adquisición, el trato quedaba cerrado, y si no podía devolverla.

Pese a que el machismo predominaba, la virginidad femenina no era muy exigida ni apetecida por los muiscas, de hecho la consideraban más bien un estorbo para el contrayente, pues en esa época se pensaba que las vírgenes eran algo así como “las más feítas de la casa”.

Las únicas vírgenes eran las esclavas capturadas de otras tribus, que se destinaban a sacrificios ceremoniales; en cuanto al celibato, esta condición estaba reservada a los médicos sacerdotes, un rasgo similar al que exhibían los religiosos españoles.

Unos y otros, indígenas e ibéricos, también rechazaban la sodomía –que era severamente castigada con el empalamiento de los pobres gais; y el incesto en este caso, si los culpables se dejaban pescar, podían acabar metidos en hoyos húmedos con sabandijas de todo tipo.

Mezclados la desinhibición, la poligamia, los periodos de prueba y el desprecio por la virginidad, pues el resultado no podía ser otro que una tremenda promiscuidad sexual antes del matrimonio o arrejunte, para ser más exactos.

“Esto serviría para explicar, por ejemplo, la doble moral con la que muchas veces asumimos públicamente la sexualidad, y un comportamiento en el catre más abierto, pero con muchas taras heredadas de los peninsulares. Taras, sí, que alimentan las conductas de hoy que tanto aterran a algunos”.

Reconocer la historia como manipulable no es sospechoso de arrogancia, quien soy yo para afírmalo, puedo dudar de ello mil veces y exponer argumentos, pero esa construcción es personal y cada uno podrá profundizar, discrepar o coincidir con este tema. Lo importante es hablar de dónde venimos, quienes somos, y en qué momento nos alejamos de lo verdaderamente importante.

FUENTES:

  1. http://www.uptc.edu.co/export/sites/default/facultades/f_educacion/maestria/patrim_cultural/inf_adicional/documentos/dialogos_patri_cultural.pdf – Los muiscas y su incorporación a la monarquía castellana en el siglo XVI: nuevas lecturas desde la Nueva Historia de la Conquista DIÁLOGOS EN PATRIMONIO CULTURAL MAESTRÍA EN PATRIMONIO CULTURAL UPTC- Jorge Augusto Gamboa.
  2. http://www.eltiempo.com/bogota/mundialitos-del-distrito-culminaron-el-domingo-en-bogota-228846
  3. http://www.mincultura.gov.co/prensa/noticias/Documents/Poblaciones/PUEBLO%20MUISCA.pdf
  4. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16528858
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Mejor raritos que perfectos.

“Rebeldes jóvenes y bellos”

Se supone que tendría que saber y tenerla clarísima a la hora de transmitir una idea, pero no siempre es así. De hecho pocas veces sucede tal vez por esa cotidianidad, esa monotonía que nos acostumbra y adoctrina la vida, esa que me gusta ver y cuestionar, esa que nos moldea, la misma que nos hace amar al opresor descaradamente a tal punto que terminamos desentendiendo los intereses e ideales de otros sobre los míos, sobre mi bienestar.  A mí me gusta cuestionar, sin gritar que choquen contras en oídos atentos, palabritas pesadas que dejan boquiabierto a cualquiera que se permita darle un chance. Pero no tardan en llegar…muy agiles y fáciles, esas mismas palabras de siempre: “Bien podría irme como tanto repiten”… una y otra vez la respuesta amenazante retumba entre las paredes y esta vez de unos dulces labios féminos que no encuentran otro modelo de ejercer el poder, que el de oprimir a quienes necesitan el empleo.

Pero cuanto de nosotros perdemos por encajar en convencionalismos modernos del empleo, de cumplir, de vestirse de determinada manera para obtener credibilidad, para buscar un reconcomiendo me visto, pienso, actuó lo mismo que el otro porque deseo  exactamente lo que tiene ese otro. ¿Por qué no nos permitimos construir nuestros propios márgenes? Porque no creen en nuestra capacidad sin la estúpida obligación de fijarse en cómo vas vestido para decir ¿quién eres? Esquiva sabiduría…

“ni que todo tuviera que ser fuera de serie impecables, maquillados, todos guapos y afinados … NI qué todo tuviera que ser gourmet … es muy mío lo que vengo a ofrecer”.

Cuantos ladrones, criminales, asesinos reposan en mansiones llenas de lujo, sujetos que no generan sospecha porque les sobra el dinero, pero a quien le falta, quien no busca figurar con marcas, etiquetas, lo tachan de peligroso, juicios corren por todas partes. Nos convertimos en uno de ellos, yo no quiero ser uno de ellos. Los odio pero les invito a saber que pueden cambiarse de bando, que muchos podemos hacer más.

Pero defienden una unión, proclaman un discurso de inclusión y su margen chato no cambia limitando el acceso a ello. Donde un aspecto no certifica habilidades, conocimiento o una visión crítica que te desbarate la vida en 3 palabras. Todos se buscan identificar con marcas, modas burguesas y tienen que dejar su sueldo y pedir prestado para vestir como “gente de bien” esa misma gente que roba en el congreso, destroza el medio ambiente y sexualiza la mente de los individuos, pero eso si es aceptable y permitirle y digno de reproducir, pensar no está permitido, pero cuestionarles el circo si merece el reproche y subvaloración de quien cuestiona frente a los demás sumisos borregos dormidos.

Te vigilan descaradamente y no dices nada, te juzgan por tu clase, por tu raza, por tu esencia, por ser pobre y orgulloso.

Te vigilan descaradamente y no dices nada, te juzgan por tu clase, por tu raza, por tu esencia, por ser pobre y orgulloso. Debemos ser fieles a nuestros ideales será lo único que quede de nosotros, los actos, las decisiones, las ideas, las palabras. Si nos vendemos tan fácil no será suficiente la recompensa.

“Deja de ser el reflejo del otro,

Construye un mundo propio

Mírate a ti mismx a través de un nuevo prisma

Defiende lo tuyo, a cada uno lo suyo”.

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