DIGNA RABIA PROLETARIA

No tenemos memoria, pareciera que en verdad estamos condenados a repetir la misma historia, una y otra vez… No  parece  ser suficiente los últimos 16 años que suman una gran parte de la historia violenta en estos 200 años de independencia disfrazada. Hablan de una lucha contra la corrupción, por una Colombia en paz y más justa pero para ¿quiénes?, para las familias de siempre. Simplemente para la elite que niega una discriminación de clase pues no se cuentan con las mismas oportunidades para obtener trabajo digno, respeto, salud, educación.  A esto responden agudamente “los pobres son pobres porque quieren”.

Sociedad donde la hipocresía, donde la ignorancia juzga desde la raza, el género, la ropa, toda esa construcción de mierda que discrimina y juzga desde el estrato social y todos lamentablemente sueñan lo mismo, con ser el más  malo o el más burgués. Con acceder a ese poder que parece que solo exige una forma para obtenerlo, no cuestionar, sumarse a la opinión pública, no proponer un cambio real y hacerse el güev… con la realidad de los más necesitados.

Nos mantienen quietos, consumiendo modelos prediseñados. Lejos de la experimentación y la autonomía. Me da vergüenza saber que al mismo tiempo no es culpa de las personas, si no de la inequidad, del preferir farra a libros, consciencia por dinero.  Pobres lacayos enamorados de sus jefes de aquellos alienantes burgueses.

A pesar de este panorama gris  a la 1 de la tarde fui sorprendido como hace mucho tiempo no lo estaba, una mujer morena de contextura delgada, cabello negro ondulado se paró en frente a la multitud y pidió la atención: al voltear te encuentras con un rostro quemado por un agente ácido, la mitad de su cara tiene el rastro del machismo: ese castigo social por no obedecer al macho dominante.

Se describió como una sobreviviente, una guerrera, que decidió no mirar a esos hombres que usualmente hacen piropos a  mujeres desconocidas en la calle, con tono sexual y opresor. Ella acelero el paso pero no fue suficiente, tiempo después siente que sobre su piel cae un líquido que hasta hoy no le ha permitido borrar de su cabeza ese: “Uy mami porque tan solita”…. Solita? Solita… Por no estar a su lado aceptando su comportamiento codificador y cosificador. Por cuestionar la autoridad patriarcal, por ser mujer, por ir vestida como quiere, Por no mirar a quien solo la reconoce como un pedazo de carne para satisfacer su deseo sexual y sentirse un macho de verdad.

“En el contexto académico-jurídico, se cuestiona el valor ético de esta actuación del Estado y su legalidad frente a los cimientos del Estado de Derecho, teniendo en cuenta que la agresión con ácido no presenta estudios científicos, sino que es relativamente escasa y que entre el 16% y 52% de las mujeres experimentan alguna clase de violencia física (Mujeres ONU, 2013). Por eso, hacer visible el problema permite devolverle la autonomía a la mujer y aumentar su potencial como persona y miembro de la sociedad. De igual manera, el sistema de atención de salud del país juega un papel importante, el cual se complementa con los servicios judiciales, policiales y sociales, los cuales en la actualidad están fallando, parecen no preparados para abordar las consecuencias de los ataques con ácido a las mujeres”.

Esta mujer sobreviviente hablaba con una rabia digna que me hizo avergonzar de mi género, de este sistema y sobre todo que se repitan todas estas historias diariamente sin que la justicia llegue.  Recuerdo su rostro hermoso porque muestra esa mujer valiente, ese deseo de luchar y buscar siempre que se puede, que resistir es el camino, que debemos continuar atentos a esta patraña y agudizar nuestra mirada, permitirnos apoyar a estas personas que no estaban buscando ser víctimas, no solo indignarnos: sumarnos a la resistencia frente a esas mínimas cosas comunes y corrientes que  el sistema impuso y además  reprocha, a quien grita por exigir equidad de oportunidades. Ahora entendemos que sucede cuando criminalizan y condenan una lucha que busca  una revolución que limite a la burguesía, el capitalismo, el fraking, el deseo de poder a toda costa, la venta real del país.

Entonces sí te violan, te marcan, te queman así tengas 4 años o 19. Si te niegan la dignidad, si te niegan la palabra para aportar y además te mercantilizan, te vuelven un producto reemplazable siempre renovable. Mientras los que  deben defienden, investigan se roban la plata con las fuerzas militares como escoltas opresores, la salida para muchos fue terminar en el monte como carne de cañón enajenados. Quién eres tú para juzgar? Un defensor de paramilitares escondidos por todo el país? Tu eres una mierda.

NO les creas, no son periodistas son vendidos, no saben de resistencia, de honra o principios solo saben defender los intereses económicos personales y empresariales de la clase, de su gremio, de la que hacen parte, de una industria amañada, mentirosa, manipulada y sesgada que solo genera Tergiversación, desinformación al servicio del opresor.

Todos llevamos esta marca que se nos olvida, porque no sale a la vista, porque no dejamos de parecer buenos ciudadanos, porque nos da miedo sentirnos diferentes, porque necesitamos esa estúpida aceptación externa y no parar de fingir estar haciendo las cosas bien pero el cambio no llega, No llega… No llega. Hasta que un día entiendas que te debes unir a la resistencia.

BIENVENIDOS

Fuentes:

https://repository.unimilitar.edu.co/bitstream/10654/7422/1/trabajo%20mujeres%20quemadas%20con%20acido.pdf

Mujeres quemadas con ácido en Colombia, víctimas de una sociedad desfigurada.

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