Tomemos la palabra, marquemos líneas de huida.

“La palabra no es inocua, la palabra son actos políticos, la palabra viene de la calle: es un eco construido en sociedad. Las palabras gobiernan el pensamiento: traemos a palabras antiguas y las vamos moviendo para conseguir derechos no favores, derechos no asistencialismos, derechos y no pecados”. Y ahí estabas tú insistiendo día a día, borrando y reescribiendo, intentando tocar la creatividad, buscando una disciplina que permita trascender lejos de lo superfluo a la profundidad de ser. Para preguntar: qué quiero ser y cómo llegar a ser? Sobre todo el cómo, se nos permite – no ser? – . Es esto lo que me hace llorar, cómo mostrar ese mundo que nadie ha querido contar en su complejidad con dignidad,aquel que ha permanecido en resistencia gracias a la palabra que enamora y emociona.

Tu siempre valiente y sincera nombrando de frente la realidad con una visión crítica pero lejana de lo masivo. Acaso no nos rige la palabra con sus leyes? Esos derechos enumerados que todos los días son sobrevalorados frente a su verdadero alcance. Palabras bellas que se pudren al anochecer requieren de sus hermanas ácidas que corroen la mentira y permiten ver algunos rayos de la luz que emite aquel faro inalcanzable, delimitado y reservado a unos pocos burgueses que no les importa más que su yo capital y no tomar la palabra como una acción transgresora- política que cuente a los inesperados, a los marginados, aquellos silenciados a fusil por corbatas lejos de la batalla.

Comprometerse con la idea del buen vivir, un buen vivir para todas y todos, para esos sujetos inesperados. Ser ese mensaje para auxiliar, cuando no se encuentra salida, ser ese mensaje para auxiliar y comprender la resistencia. No hay amor si me obliga a decir y hacer cosas que no quiero, no hay amor cuando se pactan citas para hacerlo. No hay amor si las palabras ignoran la realidad actual y prefieren disfrazar y entretener, sexualizar antes que educar, consumir antes que amar, gritar antes que escuchar. Lastimar después de leerme y esperar que no cuestione. Castigar por cuestionar el poder del macho capital. SU SILENCIO no se hace esperar. Yo quiero cuestionar y poder crear un párrafo de lo que me ha pasado con mi nuevo jefe o por qué espero el siguiente pago para hacer eso que deseo porque con este no alcanzó. Vivimos al límite y la palabra nos permite reflexionar desde el yo para poder transformar el conjunto.

El buen vivir debe alcanzar esa vida cotidiana donde no llegan los derechos, donde se entrelazan las relaciones de poder y el dinero, omitiendo al que no le compré, aquel que no sea sumiso ante un hombre o una mujer con dinero; en el trabajo al no poder decir lo que piensa realmente frente al ser, somos solo máquinas procesadoras de ideas o acciones mecánicas a servicio de un burgués, aquel opresor que no reconoce un ápice de humanidad en sus súbditos. En el transporte público, en la vida cotidiana, en la familia, en el amor, cómo nos creemos dueños de la verdad y no somos dueños de nada. Solo puedo ser dueño de mis pensamientos e ideas y solo de mi depende si su valor es capital o senti-pensante.

De lo único que podemos ser dueños es de nuestras reflexiones, palabras, acciones, del tiempo compartido, las risas y miradas de complicidad, de esta infinita tristeza, de este mal sabor a abstinencia, eso que solo tú sabes y que enmarca un camino a la resistencia. Busca liberarnos de nuestra cárcel con palabras propias apiladas, acomodadas estratégicamente que nos salven y nos sanen.

Esta condición femenina no puede estar limitada por la mirada masculina, la mujer en la escritura es nómada al no querer reconocerse en otros sobre ellas, buscan extraviarse en un paisaje sin fronteras”.Casi todas las mujeres han escrito para liberarse de la vida y para trazar líneas de huida.

Resistencia

Cuando estás contra las cuerdas, el tiempo corre para atrás, él no deja de inventar máscaras cada vez más caras; Así que no dejas de dudar el usar las gafas feministas: esta cosa horrible es la realidad? ésta maza amorfe dejó quemar la vida por el patriarcado, por el varón hostigador, lo vió mientras todo lo revirtió, manipuló, apoderó, saqueó, borró, tachó, explotó, violó, empaló, mató al no crear lugares sin sexualizar, por qué no hablar bien de anarquizar, homosexualizar y feminizar el mundo? -Y mi boca no deja de importunar al intentar socializar-. No aprendo que mi felicidad no es comunal, que de ahí proviene el debate diferencial, de esa autónoma capacidad de dudar nace la de amar esta vida que solo te enseña a ignorar. Tienes que estar alerta, siempre atento, no te dejes charlar, debes afinar oído para que destruyas este machismo, arrullos que guíen en entre este mar de consumo. No hay tiempo que perder cuando no podemos ver un atardecer, no hay vida si no poder capital, no hay autonomía sin sentir y pensar antes de actuar. No hay tiempo si no es capital. No hay tiempo si no hay capital. El tiempo te va a matar y el capital continuará con víctimas más frescas e ingenuas. Otro igual a ti pero que asienta en silencio, otro que sostenga este muro, que juegue este ciclo eterno, que sostenga este actuar del rubro. Otro como yo pero que quiera aprender a callar, a normalizar, a hetero-normativizar, que quiera vivir en vez de tragar pastillas como la cura inmaculada.

Yo idealizo uno como tú y como yo que sea libre, que cuestione, que estudie lo que le interese, que se arriesgue, que salga, que mire, que huela, que ame, que sienta. Que no tenga tanto miedo como yo, que aprenda de Camilo, de Garzón y Gaitán, que sepa quién es Florence Thomas, quién es violeta y porque como hombres debemos acercarnos al feminismo. Declararnos feministas e intentar deconstruir o -escachar – esta es una palabra muisca que invita a romper, en este caso a romper los estereotipos desde la mente, el corazón, la palabra y la acción este patriarcado, este consumo, está falta de palabra, este no tener tiempo, este malestar, para creer que se puede volver a amar. Que se puede mejorar.

Qué no hay nada por fuera del texto?

Desde que nacemos estamos rodeados, de palabras, de letras que caen de la boca de todos, apilandose, pudriéndose pues no puede surgir nada más que pobreza y mentira, ese sueño inalcanzable se convierte en el afán de nuestra existencia, sin pausa, segundo a segundo, uno tras de otro seguimos sin lograr abarcar el todo, no nos alcanzan las palabras y la letras, las identidades, los sobrenombres porque nunca hemos estado en ellos, no tenemos un nombre, no hacemos parte de nada, somos la gran mentira nacional, autóctona y orgullosa. Todas palabras propias de Colombia y en este afán de encajar en el mundo, nunca se cuestionaron tal masividad en su discurso de 3 pelagatos.
No nos vendría mal querer estar mejor, en un momento no alcanzable, lejos de una conciencia del ser, esa necesidad de siempre ir en el camino de mejorar, avanzar y no de reproducir los mismos hábitos dañinos que se han instalado como normales o comunes. Es necesario ver a profundidad casi entre líneas, entre sombras, entre palabras para reconocer: las ausentes y los ausentes para cuestionarse el porqué? Dónde estuvieron tanto tiempo? Porqué continuamos impunes y adoloridos?
Nos aislaron de la palabra, solo nos la enseñaron como eso inalcanzable, algo dominante y masculino dejándonos vacíos e invisibles, poco interesantes para ser contados, tomados en cuenta por parte del contexto, de la historia, pero sobre todo peligrosos para el orden y el estatus de la clase dominante. Que obvio es igual que el sexo fuerte, femenino es decir la clase trabajadora no la burguesía, pero aún no lo entendemos no hemos podido desaprender, aún creemos que el éxito está en ser opresores.


Ese es el interrogante presente en la vida, en lo cotidiano, ese de tantos que hemos acostumbrado a responder con un simple “si” o “no”. -Porque en el fondo, no hay más que el capital, para llegar al fondo hay que soltarse, desaprender y aprender de nuevo las cosas simples, el silencio, la soledad, ese tiempo en blanco, (…) ese tiempo para cuestionar ese interés o bienestar propio, aquel que todos buscamos pero que es diverso, inexplicable e in-alcanzable. Sin embargo de esa corriente de ideas surge ese poder de distraernos, desconcentrar: el mercado lo sabe, el sistema lo sabe, así mismo construye e instala necesidades, sueños, modelos y formas de ser “moderno” sin importar el costo o lo superfluo. Para distraernos de la verdadera resistencia anticapitalista que nos debe abrazar, guiar y así perpetuar en la historia.
La velocidad no es sólo un estado, es ese frenesí que quieren que sea la normalidad, no permitir la pausa, el esparcimiento, la ausencia precisa para cuestionar lo inamovible… No hay espacio a preguntas incómodas menos para debates, las normas son claras: resistir ya no es una opción, es una obligación mensual, es un acto de sumisión y adoctrinamiento, el siempre regresar por ese dinero que nunca será suficiente, que nunca va alcanzar, que solo me trae fantasías de una vida que no me encaja, que me es ajena, que me ofende al uniformanos, al borrarnos, al hacernos cero y dormirnos, ponernos de su lado con sus marcas, sus modos, sus prácticas, sus ritos, sus sueños. Oprimiendo nuestra misma clase por un sueldo fijo, por salud y ahorro. Por dinero. Por favor intentémoslo, al menos no reproduzcamos esos discursos que alaban al proletario pero buscan gerenciar y controlar, aprobar y silenciar, dejando ver el poder patriarcal dentro de cada uno, ese que hay que aplacar, suprimir, trans-formar, moldear, aminorar, ahogar con humo espeso y denso hasta que entienda que esta era es nuestra, cuestionable y modificable. Sobre todo Transgresora.
Y la palabra debe ser nuestra. Es nuestra. No somos nota al pie, somos los protagonistas de esta producción, su mano de obra, sus lacayos. Ya es hora de irrumpir y apropiarnos de la palabra, de las vidas del común, de las vidas cercanas, de las historias propias para resaltar lo bueno, lo auténtico, lo popular, lo que viene de adentro y contribuir al todo desde ahí, desde el pensamiento, desde la palabra y la acción. Desde afuera derrocar el margen misógino, machista y androcentrico para permitirnos nuevas perspectivas, nuevas estéticas, nuevas maneras de ser sujetos es este presente in-estable, in-cierto por edor a post-verdades en todo relato que tiene un pasado oscuro. Es el momento de imponer la palabra sobre el dinero, el deseo y ego. Empuñar las letras y las ideas para el autobienestar y sanar lo incurable, llegar a la coherencia personal. Hazte feminista

Obra: La Jóven María Feminista

70 Años de Resistencia ante el mito  de rebeldía: desde la palabra-acción.

La capital de Colombia presenció un espectáculo sangriento el 9 de Abril de 1948, cuando se apagó la voz de un pueblo que encendió una revolución que sigue inacabada, que ha asesinado a quien se atreve a utilizar la palabra y el saber al servicio de la legítima defensa de los más oprimidos, de los obreros, de las madres, de los campesinos, cultivadores, de aquellos que nadie representa, de los asesinados. “Esos espíritus de mala intención callarían ante tu voluntad, ante el filo inédito de tu identidad. Señor presidente exigimos que nuestra patria no transite en caminos que nos avergüencen ante propios y extraños, os pedimos actos de paz y civilización”.

Jorge Eliecer Gaitán y Camilo Torres fueron dos de los muchos que se han cansado de esta forma manoseada y mañosa en que se hacen las cosas en Colombia; se enfrentaron a los mismos círculos de poder que no permitían oportunidades a los más pobres, a las clases trabajadoras, formadas por campesinos, mestizos, indígenas y negros. Encontraron el saber y la palabra como herramienta de libertad y por este pecado fueron asesinados, silenciados casi castigados antes el país, por atravesé a resistir e invitar al acto a sus compañeros de clase: a una revolución obrera-campesina.

Asesinados por el partido conservador, por la ideología patriarcal, opresora, burguesa que existe en lo cotidiano, desde ese deseo de impedir que el pensar-actuar estuviese a favor de los derechos humanos y la equidad, esta se convirtió en una amenaza a todo su sistema. “Somos los descendientes de los bravos que aplacaron las tiranías de los santos en este suelo sagrado,somos capaces de sacrificar nuestras vidas por garantizar la paz y la libertad de Colombia e Impedir la violencia: exigimos el respeto a la vida humana que es lo menos que pide un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para el beneficio y el progreso del país. Nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre, y este grito mudo de nuestros corazones solo reclama que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes como querrías que os tratacen a vos, a vuestras madres, esposas e hijos. Os decimos finalmente bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor o de exterminio, malaventurados los que en el gobierno ocultan la bondad de las palabras, impiedad para los hombres y mujeres de su pueblo porque ellos serán señalados con el dedo de la ignominia en las páginas de la historia”.

A 2018 el cambio no ha sido mayor. La paradoja de morir defendiendo la vida en un país violento. En una habitación blanca, escucho la misma noticia: -se jodió esto, mataron a Gaitán, mataron al guerrillero Torres, mataron a Garzón y nos siguen matando a la fecha;“en el marco de las sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que se llevan a cabo en Bogotá (Colombia), la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (CODHES) afirmó que en lo corrido del año han sido asesinados 22 líderes sociales y derechos humanos en Colombia.

CODHES agregó que, en los primeros dos meses de 2018, cerca de 166 líderes han sido víctimas de agresiones y amenazas.
La Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento indicó que 3.436 personas fueron desplazados de manera forzada en el año que corre. Las amenazas y asesinatos de líderes sociales en Colombia aceleraron la migración obligatoria.
CODHES subrayó que, durante lo corrido del año, el 50% de los homicidios se ha concentrado en las regiones del Bajo Cauca (Antioquia y Córdoba) y en el Pacífico Sur colombiano (Nariño, Cauca y Valle del Cauca).” Nunca a luz de la verdad, nunca ante la cámara o la pluma de quién pueda divulgarlo, siempre ante el silencio complaciente del común. -Yo no me meto en eso…

Seguimos nadando entre muertos en la ley del violento, del más fuerte al servicio del sistema patriarcal. Yo no le encuentro salida a un presente inmediato, a las necesidades impuestas, a la cotidianidad inscrita por el capital, prefiero no servirle al sistema farmacéutico y resistir a la su adicción sanadora, a su hipócrita y mediocre respuesta a la enfermedad, a su satánica ideología de muerte a quien ame diferente, quiero dejar un legado de identidad y perseverancia en un presente líquido y cambiante. Simplemente aportar a la causa.

“-Qué pasa que negamos, entre las historias de los desaparecidos, esta historia? Qué pasa que nadie la cuenta? Yo sospecho que es porque la discapacidad es una fenómeno muy negado en nuestra sociedad, por lo doloroso, por el espanto que causa a primera vista. Creo que por eso nadie habla de lo que pasó. Pero creo que hay que contarlo: es un acto de justicia. Te acordás como dice el poema? “nosotros, hijos de una derrota,/ que los vayan sabiendo los perversos,/ los idiotas,/ con la dulce señal del optimismo,/ seguiremos sembrando en primaveras”. (El Clarín 1996- Martín Caparrós).

Fuentes:

1.Oración por la paz leída por Gloria Gaitán hija del Caudillo Liberal.

2.http://aa.com.tr/es/pol%C3%ADtica/en-2018-han-sido-asesinados-22-l%C3%ADderes-sociales-en-colombia-/1076698?amp=1

3. BBC mundo

4. la cónica- Martín Caparrós.