El silencio sospechoso de la resistencia.

No te quedes inmóvil / al borde del camino / no congeles el júbilo / no quieras / con desgana / no te salves ahora / ni nunca / no te salves…”

La frase quedó retumbando en mi cabeza,- entre la música, las llamadas, permaneciendo al paso del tiempo… ” Y que no se habla cuando se quiere: se habla cuando se puede. A veces, incluso, no se puede nunca…” Y que no se habla cuando se quiere: se habla cuando se puede. A veces, incluso, no se puede nunca…” No podía pensar en otra cosa-.

A muchas personas por su sexo,género,raza inclinación ideológica no se les permite decir lo que piensan en voz alta, menos frente a micrófonos o cámaras, si eso atenta la estabilidad jerárquica del gran sistema: de esos microsistemas diarios dónde “el primer acto del depredador consiste en paralizar a su víctima para que no se pueda defender”. Silenciar a toda costa y estigmatizar dicha práctica, ya sea con complicidad o bajo sospecha, el hecho de callar ya revela autonomía. Es el arma de dudar ante todo lo que se muestre como verdad.

El poder es, reconocimiento social y ético y es centro de múltiples investigaciones sociológicas en todos los ámbitos, se estipula que desde los años sesenta con la revolución del conocimiento, “el ejercicio del poder se expande en otros ámbitos de la vida social, sea este la familia, las parejas, la relación entre compañeros y compañeras en distintos espacios de la vida como el trabajo, el partido político, la organización social, el movimiento, el comité, en fin, en cualquier espacio de interacción socio-individual.” Justo cualquier momento cotidiano, cuando sostengo una conversación sobre cualquier tema, se entabla una relación de poder, pero no por tener la razón si no al exponer y reproducir ritos y prácticas sociales ajenos de una clase y una cultura. La contraparte tiene su historia, su experiencia y saberes permeados de sus manías y delirios- sobre todo por cómo es percibido- así cómo te ven te tratan- ese don de aparentar que todos hemos aplicado por herencia o “buena educación”.

Se ha dicho mucho sobre estos mecanismos para centralizarlo y condensarlo, sin embargo Dahl “quien tiene una propuesta práctica y esquemática del poder, al respecto dice; -mi idea intuitiva del poder es la siguiente, A tiene poder sobre B en la medida en que logre que B haga algo que no hubiere hecho sin la intervención de A” (Dahl; 1976:38). Dicha influencia que sugiere de A sobre B puede estar medida por diversos recursos como el dinero, la información, la posición social, el trabajo”.

Por otro lado y que es parte del contraste al relacionarlo con la frase que no podía sacar de mi cabeza, a veces nunca se puede… es que en manos de cada sujeto está la libertad de revertir o permitir, casi siempre sin equilibrar, esta nunca como opción en dichas relaciones; “En otra línea de argumentación acerca de las relaciones de poder, Maldonado nos señala que las relaciones de dominación/subordinación son ineludibles, forman parte
de la sociedad y de todas las relaciones interpersonales. Sin embargo, debemos tener en
cuenta que el dominador no está absolutamente determinado, no carece de libertad, ni de espontaneidad y él forma parte de la totalidad de la relación e influye en la persona dominada, así sea en forma parcial, y este a su vez, puede influir en el dominador o dominadora (Maldonado: 1994: 149-151). Es decir incita a ghettos a movilizarse y tomar una postura por supuesto política frente a la equidad de oportunidades, a las desigualdades frente a la diversidad existente en la vida, no creer que solo lo psicorrígido, en eso que parece pero no es, eso que confundimos con el éxito porque continuamos cambiando oro por espejos.

Ese movimiento de resistencia será la única forma de cambio, comprendiendo que “desde la perspectiva de la microfísica del poder se debe considerar que el poder en sí mismo no tiene porqué ser violento. El poder se puede ejercer con violencia. El poder también se ejerce sobre sujetos actuantes, y he aquí, un aspecto central que debemos rescatar, el poder se ejerce sobre sujetos libres”.

“La libertad no se opone al poder, ambos forman su mutua condición de posibilidad”.

Frente a la posible intención de cambio es el poder-saber en tanto relación fundante de los discursos de poder, hegemónicos y creadores de verdades dominantes:

“En tanto nos permite focalizar los discursos como un aspecto central a estudiar, lo cual posibilita delimitar cuáles son los discursos de poder con respecto al tema que tratamos, cuáles son los discursos que desde una posición de subordinación crean resistencias, son contestatarios y puede promover el cambio”.

En otras palabras la liberación femenina y de género está a medio camino, es momento de resistir.

“Si pensamos en la resistencia podemos rescatar prácticas y discursos de mujeres —que se resisten al poder— y de varones —que se resisten al cambio—. El poder no es unitario, razón por la cual las estrategias de resistencia tampoco pueden serlo.

Cuando hablamos de resistencia no necesariamente nos referimos a prácticas antagónicas. La resistencia no se refiere a frentes opuestos. Con la resistencia el sujeto gana libertad. A pesar de las críticas que se le han formulado por dejar aprisionado o ahogado al sujeto, en cuanto a posibilidad de emancipación se refiere, Foucault plantea: “mi papel, es enseñar a la gente que son mucho más libres de lo que se sienten, que la gente acepta como verdad, como evidencia, algunos temas que han sido construidos durante cierto
momento de la historia y que esa pretendida evidencia puede ser cambiada y destruida”(1990: 119).

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