Crítica al ser.

Alguna vez se preguntaron ¿cuántas personas en el mundo seriamos en total? ¿Entre qué  edades? ¿Cuántas mujeres y cuantos hombres? ¿Cuántos  no podríamos  clasificar?… Hoy en internet se crean grupos de investigación para esas mismas preguntas. Haciendo el ejercicio en twitter (en horas de la noche) el resultado que arrojo fueron 11 categorías de humanos que van desde: padres y madres de familia, pasando por generación del milenio y pequeñas empresas, con ingresos de $100.000 DRS como mínimo y  generación x. Hasta  Adultos entre 18 a 54 y Responsables de las decisiones comerciales. Pero por ninguna parte apareció la opción mujeres solteras o mayores de 35 años. ¿Por qué? No lo sé. En la página de la Organización mundial de la salud solamente, en la opción de la américas, encuentro 20 categorías de la población: por edad, natalidad, población urbana, taza de fecundidad y defunciones al año.

Pues bien, ahora lo sabemos, somos 7.518´371.210 personas. En África hay 1.24´987.549. En Asia 4.480´451.915. En Europa 739.268.247. En América Norteamérica 363´302.055. En Oceanía 40´488.838  y en América Latina y El Caribe 647´873.076.

Hasta hoy han muerto 31´117227 y han nacido otros 74´956.370. ¿Somos tantos? Y si fuéramos  tantos me surgen muchos porqués, me parecería sospechoso… Quizá porque habrá mayorías que registran en estas estadísticas, personas con teléfonos celulares, dueños de boutiques, o de hoteles, de restaurantes, algunos son abogados, otros arquitectos o pintores. Mientras hay otros que solo son observadores. Vigilantes en una penumbra, consumidores de dramas y alegrías siempre ajenas. Siempre a la distancia creada por un estándar chato, por ese ideal de ser, en donde no caben algunos. Que sienten al mundo a través de un cristal. ¿O será que lo leen través de una pantalla?

Hay 3 645 600 000 de mujeres  y  3 704 400 000 de hombres. Según cifras de la CIA y Naciones Unidas. Ellos si deben ser la fuente más confiable, (quien más que quién nos controla para sugerirnos cuántos somos a la final). Sin embargo ¿A cuántos les permiten ser?). En la mayoría de los países, las mujeres en promedio ganan sólo entre el 60 % y el 75 % del salario de los hombres según www.unwomen.org dirección de ONU mujeres. Las mujeres representan en promedio el 43% de la fuerza de trabajo agrícola en los países en desarrollo. Aunque según la región, se encuentran variantes desde un 20% o menos en América Latina a un 50% o más en algunas partes de Asia y África. A pesar de eso ellas aún tienen acceso limitado a los insumos, las semillas,  créditos o  servicios de extensión. Y menos del 20% de la tierra en el mundo pertenece a mujeres.

“Las mujeres y las niñas de las zonas rurales son agentes clave del cambio para liberar al mundo del hambre y la pobreza extrema (…) Su papel va más allá de la producción agrícola y se extiende a lo largo del sistema alimentario, pero como todos sabemos, las mujeres rurales siguen enfrentando múltiples limitaciones”, dijo el director general de la FAO, José Graziano da Silva en una publicación del diario El País. Agregó que en “África y América Latina, menos del 10% de las tierras son propiedad de mujeres y, sin embargo, son ellas las que llevan comida a la mesa”. Naciones Unidas trabaja para que millones de mujeres puedan acceder a la equidad en economía, educación y derechos individuales; les ofrece conocimiento técnico, semillas, fertilizantes y un equipo. Además les facilita  acceder a un crédito para diversificar las actividades agrícolas y así aumentar sus ingresos. Sin embargo la brecha continúa. La riqueza mundial está dividida en dos: casi la mitad está en manos del 1% más rico de la población, y la otra mitad se reparte entre el 99% restante según un Informe Oxfam en 2015. Sin embargo hay un esfuerzo conjunto de la FAO, y de ONU Mujeres, la Agencia de las Naciones Unidas especializada en género. “Como resultado, más mujeres han sido capaces de abrir cuentas bancarias en sus propios nombres, acceden cada día al crédito y dirigen sus propios negocios”. Mientras esto avanza, el 10% de la población mundial posee el 86% de los recursos del planeta, mientras que el 70% más pobre (más de 3.000 millones de adultos) sólo cuenta con el 3%. Parece que el mundo ya dio la vuelta y ahora todo es como lo  soñamos en pesadillas, la realidad  no es peor o mejor, simplemente es.

En Colombia hay 49.206.477 habitantes, entre hombres 24.201.534 y mujeres 25.004.943. Al igual que el resto del mundo somos participes del desequilibrio como todo lo que está vivo y hace estremecer ante su presencia: Las  cosas que aquí ocurren no tienen parecido o hecho similar, cualquier habitante en este millón de km²se lo diría por su propia boca: El número de mujeres propietaria de tierra es menos del 12% y es real, sin embargo subió un 6% entre 1960 y 2017. Esto enmarca la lentitud de los avances por más buenas intenciones que se tengan. Según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), el 56.03% de las personas graduadas en instituciones de educación superior entre el año 2000 al año 2009 fueron mujeres. Sin embargo, ellas participan menos que los hombres en el mercado laboral y las afecta más el desempleo. Aunque uno de los datos más interesantes es que el 46,3 % de los trabajadores de las organizaciones encuestadas son mujeres, solo  el 34 % ocupan cargos de alta dirección. La brecha salarial entre hombres y mujeres es del 11 %, mejorando un punto porcentual respecto de la medición de 2015 que arrojó una brecha del 12%.

-No es un escenario tan desalentador. Depende de cómo lo mire…, no parece  que seamos ese país tan desigual que algunos exagerados buscan mejorar y salvar del abismo al que según ellos se dirige.

Solo para recordar, en Colombia durante el 2016 se  registraron 49.712 casos de violencia intrafamiliar, entre los cuales las más afectadas (9.544 casos) fueron las mujeres entre 20 y 24 años. En violencia sexual se presentaron 15.082 denuncias que, respecto a las 14.021 de 2015, significan un crecimiento de 7%.  En este punto el factor más preocupante es que el 41,53 % de los casos (es decir 6.265) ocurrieron a niñas entre 10 y 14 años, seguidos de los ocurridos a niñas entre 5 y 9 años con el 21,07%. “Esto significa que más del 62% de casos de violencia sexual denunciados ocurrieron a niñas entre 5 y 10 años. Esta cifra crece si se incluyen las 1.538 denuncias que involucran a bebés entre 0 y 4 años. Serían en total, entre los 0 y los 10 años, el 72,80 % de los casos de violencia sexual.”

-Haber  lo cómo ven ahora…

Encontramos entonces que no solo los obstáculos son por educación y acceso  a la tierra, qué esto va más allá. ¿Será entonces por la condición de ser mujer? No, se trata de la corrupción reinante enmarcada en los medios, en la política y el gobierno que permite que se ataque a la dignidad humana por una diferencia de género; que se ataque siempre al que no ha tenido la convicción en sus ideas para defenderlas como de lugar. Para morir por ellas si es necesario. Dicha diferencia creada como una excusa para tomar el poder y no encontrar con quien más compartirlo… Nadie más que con: un hombre blanco, alto, heterosexual, y la exigencia del milenio, que sea “educado”. Inhabilitados entonces para ver en el otro la posibilidad de cambiar el destino de ellos mismos y otras personas. Ideas que no tienen un lucro personal sino un bienestar común.

No conocemos esa palabrita tan heroica y postiza que escuchamos como la salvación de la humanidad. Esa palabra que no hemos podido aprender. Que los hace permanecer como dueños de una verdad que omite la demás, como el avestruz escondiendo su cabeza  de la realidad, bajo la tierra. Esta palabrita que no sale de aquellos que se jactan de sus logros materiales y solo busca su propio bienestar o fama. Esa que no conocen aquellos que cierran y golpean puertas sin cruzar palabra, pues sencillamente en silencio creen ganar la batalla… Pero por su preferencia de ver las cosas desde arriba, desde esa pose divina, no logran ver que el cambio se concentra en lo más profundo de cada uno todos nosotros. En lo comunitario o colectivo, simplemente en la humildad y en el trabajo en equipo ya que todos somos capaces de proyectar mejores espacios, mejores ideas y sobre todo mejores posibilidades para cada uno de nosotros, sin importan el sexo, el género o la  orientación sexual. Juntos encontramos ideas de dialogo, de debate. Pensamos y creemos en espacios de construcción de sueños con especialidad en la realidad. Despertando así una consciencia natural de respeto ante todas  las formas de expresión sana, siempre y cuando promueva acciones de cambios desde mentales hasta sociales.

Lo más importante es insistir, creer que sus ideas no son repetidas y poco novedosas. Hay que insistir y entre más les digan no. Es el momento de hacerlo con más fuerza y convicción. Se lo debemos a muchos, por respeto a todas esas personas que no pudieron hablar y no sabemos quiénes fueron. ¿Qué habrían logrado hacer? Así que les debemos la libertad de ser.

A lo largo de la historias han sido silenciadas, menospreciadas y creídas inferiores frente al hombre. Entonces se convirtieron en ese apoyo emocional, sexual y económico invisible para la sociedad. Antes que esto cambie escuchamos decir a muchos y muchas “¿qué más derechos quieren las mujeres?”. Quizá el único y más importante que no se han otorgado ni ellas mismas. El hecho de respetarse, permitirse ser vistas con respeto y dignidad, analizar por un momento el porqué del consumo, y qué las ha convertido en un objeto incapaz y débil que necesita sobre toda urgencia la aceptación de un hombre y la sociedad, que busca de la compañía masculina como único fin, que solo se proyecta en  la maternidad a temprana edad, que busca la aprobación estética del otro para sentir satisfacción. Que siguen pensando que las  15.082 denuncias sobre violencia sexual son una pena. Pero no tiene nada que ver con este resultado que conocemos como realidad. Solo ustedes son capaces. Las únicas competentes para replantearse el lugar que quieren ocupar, los ideales que prefieren defender y sobre todo los estereotipos que desean reproducir. Estas acciones tan simples que determinan la construcción de una verdadera democracia. La creación  de redes comunitarias reales que sirvan de abono para la cosecha de verdadero escenario equitativo entre hombres y mujeres, entre pobres y ricos, porque esto no es más que el resultado de una lucha de clases, de una lucha por un status limitado de un grupo desbordado de humanos sin la oportunidad de ser, nada más que eso, que todo esperan que seas.

 “Desde que tenía 21, nunca he estado sola. Las oportunidades que tuve al comienzo me ayudaron no sólo a llevar una vida feliz sino a ser feliz con la vida que llevaba. He estado consciente de mis defectos y limitaciones, pero he hecho lo mejor que he podido con ellos. Cuando me atormentaba lo que sucedía en el mundo, era el mundo lo que quería cambiar, no mi lugar en él.”

                               Simone de Beauvoir.

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1 Comment

  1. Éste artículo más que dirigido a las mujeres, es una voz de aliento que motiva a vencer esos paradigmas a los que estamos atados por muchas razones, también demuestra una lucha incansable que han venido desarrollando las mujeres por simplemente ser visibles.

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