¿Qué estoy haciendo para qué esto suceda?

Ya han pasado dos horas tras salir el sol, la mañana a diferencia de la tarde y la noche no es tan silenciosa, pues en este momento la vida se despierta y toma el destino entre sus manos. Cansado del café por un problema estomacal desayuno jugo de uva, es entonces la mañana en sí misma  el momento más importante del día ya  que nos empuja a iniciar tareas y esforzarnos para alcanzar las expectativas propias.

Una de las mayores obsesiones actuales es la de conseguir el éxito, ya sea individual o colectivo, es necesario entonces citar: la Definición de éxito, con origen en el término latino exitus (“salida”), el concepto se refiere al efecto o la consecuencia acertada de una acción o de un emprendimiento. … Sin embargo, la sociedad suele establecer una relación entre éxito, riqueza material y fama.

Centrándonos en esta última frase podemos comprender el porqué de la obsesión, pues es el resultado de un emprendimiento, de una actitud constante y disciplinada que tiene como objeto un bienestar. Entiéndase que toda acción implica un emisor y receptor, así este último sea un observador invisible ya que todo el tiempo entablamos relaciones de diversos tipos con el otro: familiares, amorosas, y hasta impersonales. Es entonces necesario comprender que es un ejercicio de dos. De uno con otro. Y ese otro al igual que el emisor también busca el éxito. Ese otro que quizá necesitó construir su propio éxito, con o sin la aprobación del otro. Cuando esto ocurre es cuando el sujeto se sumerge en sus sueños, en sus metas y expectativas de su experiencia personal.

Al entrar en este trance terco se evidencia esa magia con la que cada uno de nosotros cuenta, esos pequeños puntos del tamaño de una partícula de polvo pero en vez de ser grises pueden tener el color que se desee, sólo hay que saber usarlas. Es decir toma el color de nuestros deseos para ayudar a cimentar nuestros sueños.

Al tener todo a la mano o en un acceso no tan limitado podemos encontrar herramientas que nos permitan dedicarnos a construir este proceso letra a letra, punto por punto. Siempre y cuando se tenga claro a donde se espera llegar y qué queremos contar. Es entonces cuando el éxito no depende del otro y podemos ver que nunca ha sido así, que depende de uno  y es cuando vale la pena preguntarnos a nosotros mismos: ¿qué estoy haciendo para que esto suceda?

A Santiago Muñoz.

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