Violencia simbólica

En la localidad de Suba de Bogotá trabaja en el Colegio Gerardo Paredes, Luis Miguel Bermúdez profesor destacado por sus méritos en la cátedra de educación sexual y de género, obtuvo en el premio Compartir al maestro 2017, que otorga la Fundación Compartir, luego del  logro conjunto de erradicar los  embarazos adolescentes donde se registraban 70 partos al año.

Él se tomó el trabajo de conocer las cifras de denuncias sexuales y de profundizar en el tema, pues  la mayoría de causas provienen  de la misma cultura;  según la Unicef el embarazo adolescente “está asociado con la violencia de género en su sentido más amplio: violencia física, simbólica, psicológica y económica”.

Es así como este profesor, con su Currículo de educación sexual enfocándolo desde la primaria infancia, buscó evitar futuros abusos sexuales que terminaran en embarazos no deseados, ya que en Colombia: una de cada 3 adolescentes es madre antes de cumplir los 19 años. Argumenta que la transición de primaria a bachillerato, los adolescentes encuentran dos formas para evitar la discriminación o el bulling: la violencia o el sexo, dejando serias consecuencias en sus vidas, si no se cuenta con información real y práctica.

Explica como dejando ejercicios en clase y tareas sobre el tema, es decir pidiendo llevar diferentes tipos de preservativos o implementado el uso de estos, en los que ya tienen una vida sexual activa, lo registraran en modo de bitácora, pudo ver en los jóvenes un  intereses en este tema, en educarse frente a su cuerpo y sus identidades; Agrega que estos ejercicios les permitieron a los estudiantes evidenciar el machismo que siempre estuvo ahí, ya que la mayoría de niñas y jóvenes mujeres fueron, insultadas, golpeadas y agredidas por preguntar en sus hogares por estos temas, mientras los hombres fueron palpando su benevolencia social frente a la violencia simbólica hacia las mujeres.

Las mujeres que son la mitad de la raza humana, obligadas por cultura a reproducirse con el fin de traer más opresores desinformados a un juego que parece no tener final feliz, pues en lo corrido del 2017 fueron asesinadas alrededor de 204 mujeres, 25 de ellas a manos de sus parejas o exparejas, los ya conocidos feminicidios la nueva tipología de crimen que reconoce los crímenes de odio hacia las mujeres.

Sin embargo esto tiene réplicas de forma inversa, pues en  varios sectores del país, con hogares heterosexuales o hogares con madre cabeza de hogar, es normal utilizar la violencia simbólica no solo a mujeres si no a hombres, tema del cual no se habla mucho pero que está presente en la vida de los hombres colombianos, pues entre 2015 y 2016: 69 hombres murieron y 13.213 resultaron heridos por sus parejas o exparejas.

Es decir la violencia que se recibe de forma cultural, at través de la educación por madres y padres violentos termina por ser expresada en algún momento por quienes fueron víctimas de violencia, creando así una cadena o círculo vicioso violento que no permite la creación y cambio del paradigma machista  actual.

 

También es cierto que la violencia de género varía según la clase, pues 7 de cada 10 mujeres en el país son víctimas, y son estrato 1 ,2 y 3 con acepciones claro está, paralelamente el 52,9% de los hombres en Colombia han sido víctimas de violencia doméstica, sin mencionar a las personas LGBT que en lo que va de 2017, a la  han llegado ya 66 casos, un 22% del consolidado de 2016. Demostrando que el tema de violencia es universal.

La comunidad LGBT históricamente ha sido blanco de violencia, al revelarse frente al modelo hegemónico de masculinidad y feminidad, construyendo identidades alternas que contraponen los valores y modelo de familia católicos que aún están permeados en nuestra constitución, que por ello sigue impidiendo el ejerció de derechos, lo que conlleva una violencia puntual a esta población específica, según informe de la Defensoría del pueblo al Diario el Colombiano:

Razones de la asistencia

Acorde al balance, existieron cinco razones por las que la Defensoría tuvo que mediar por los ciudadanos LGBTI:

1. Por situaciones de discriminación: 38%

2.Por las barreras de acceso para la atención en salud, acceso a trabajo, educación y documentación: 30%

3.Por hechos vinculados al conflicto armado: 19%

4.Por agresiones (desde lesiones personales a tentativa de homicidio): 10%

5.Por la violación del derecho a la intimidad: 3%.

Por estas cifras de violencia física o simbólica que se han registrado a lo largo de estos últimos años, es que el trabajo de muchos profesores como Luis Bermúdez, diferentes grupos de mujeres feministas, de grupos de hombres que se identifican con la ideología de género, periodistas y muchas personas en Colombia, vale la pena. Pues que buscan de este país un lugar para educarse frente al tema, para  frenar esta ola de violencia y desinterés en el tema de la equidad de género, y que sin tapujo  alguno exigen  debates que construyan de forma colectiva la solución y el camino hacia: “El respeto a la diferencia” que tanto necesitamos como, sociedad, como país, como individuos, para fortalecernos y dar inicio a un escenario donde primen las ideas, el talento y la tan trillada tolerancia de una vez por todas.  ¡NO MÁS VIOLENCIA!

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